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901 Punk & Hardcore flyers


Mi fetiche con los flyers de recitales empezó de grande, estaría muy feliz si hubiera guardado todos los que me dieron a lo largo de mi vida, pero no fue así. Por lo que no me quedó otra que conformarme con algunos libros que existen al respecto, donde se compila este arte subterráneo tan poco apreciado por las masas. En alguna oportunidad, en mi frenética búsqueda de pequeñas joyas fotocopiadas, me crucé con esta compilación que aquí subo. Desconozco quien fue la persona que hizo lo que yo no y guardó todo para luego escanearlo y subirlo a Internet, pero desde aquí le mando un fuerte abrazo. Por lo que entiendo la mayoría del material corresponde a recitales de los 80s y principios de los 90s, en su mayoría de bandas de Estados Unidos, y está en gran parte hecho a mano antes de que el diseño por computadora se popularice. Pude haber hecho una selección arbitraria, pero preferí meter el crudo completo y que cada uno elija.

MONKEY GONE TO HEAVEN


Si, eran indies y guarros y proto-alternativos y todo, pero Pixies y su sello discográfico americano con dirección en Rockefeller Plaza, querían un hit. Como prueba ahí tienes Monkey Gone to Heaven.

RAMONES WORLD TOUR


Guías de viaje hay un montón, tours por lugares emblemáticos de una ciudad también. ¿Una especie de guia de viaje que marque lugares emblemáticos de una banda?, no existe. Hasta hoy.
Con ustedes, en un esfuerzo sin precedentes (?) de @esteifri y @barberanaquino, el RAMONES WORLD TOUR. La 1° guia online en la que se identifican lugares relacionados con la mejor banda del mundo, lo que todo fanático de los 4 fabulosos de New York estaba esperando.
¿Dónde vivían cuando se conocieron?, ¿dónde se compró Johnny su 1° guitarra?, ¿dónde se grabó el 1° demo en 1974?, ¿dónde se sacaron las fotos de tapa de sus discos?, ¿en qué lugares tocaron en el llamado Acid Tour 1994? ¿Y su 1° concierto en Londres en el que estuvieron los integrantes de los Clash y Sex Pistols, dónde fue? Todo esto y mucho más a continuación.

EL DÍA QUE OZZY SE COMPRÓ UN CABALLO


Aunque me pasé todos los setenta borracho, lo que mas deseaba en el mundo era sacarme el permiso de conducir. Y joder si lo intenté. Me presenté al examen mas veces de las que soy capaz de recordar mientras viví en Bulrush Cottage... y suspendí cada vez. El examen me intimidaba. Tras los dos primeros intentos empecé a pasar antes por el Hand & Cleaver (un pub) para calmarme los nervios, pero lo mas normal era que estuviese borracho cuando me subía al coche con el examinador y que condujese como el culo. Entonces pensé que quizá fuese culpa del coche, con lo que llame a la oficina de Patrick Meehan y pedí un Range Rover para sustituir el Mercedes. Cuando no funcionó, pedí un Jaguar. Pero era un doce cilindros y cada vez que pisaba el acelerador me despertaba en los arbustos. Llegué a hacer el examen con un Rolls. No me sirvió de nada.

El pibe de Gerli


Foto: Fabián Resakka

Y de golpe, así como si nada, pasaron 10 años desde la última vez que nos cruzamos a Ricky haciendo de las suyas por la ciudad. STAY FREE en todos estos años lo tuvo de protagonista varias veces (basta con ir al buscador ahí al costado y poner su nombre para comprobarlo). Esta vez me pareció que la mejor forma de recordarlo era compilando algunas frases suyas aparecidas en diversos reportajes que se publicaron en revistas y diarios.
A eso le sumo lo que armé cuando se cumplieron 4 años de su fallecimiento: un compilado con las que yo consideré sus canciones mas "personales" al cual bautice "El pibe de Gerli". Ahora, aprovechando que los tiempos cambiaron y se puede compartir música sin necesidad de bajar nada, se los dejo en forma de playlist.

Desde aca, un abrazo querido Manuel Ricardo Espinosa, te seguimos recordando, tal como nos pedías.


Stay Free




¿Quien?: Mick Jones
¿Conocido por?: Cantante y guitarrista de Los Clash


Rude boy




¿Quien?: Mick Jones
¿Conocido por?: Cantante y guitarrista de Los Clash

This is England



¿Quien?: Joe Strummer
¿Conocido por?: Cantante y guitarrista de Los Clash

I Fought the Law




 ¿Quien?: Joe Strummer
¿Conocido por?: Cantante y guitarrista de Los Clash

Mondo Bizarro



Esta es la última parte de las entregas semanales que estoy poniendo sobre la vida y obra ramonera contada desde adentro por sus protagonistas. Esta vez los testimonios que elegi es de parte de la crew que acompañaba cada gira de la banda, como así también de amigos y gente muy cercana al grupo.

We´re a happy family



Esta es la 3ª parte con los testimonios de la familia ramonera que estoy sacando del genial libro "De gira con los Ramones", armado por Monte Melnick el road manager de la banda [aca esta la 1ra parte, y aca la 2da por si se la perdieron].
Esta vez elegi testimonios de los integrantes "secundarios" que formaban los Ramones. No tienen el reconocimiento de Joey, Johnny y Dee Dee, pero fueron la columna vertebral para que la banda sea lo que fue.
Con ustedes una pequeña selección, que lo disfruten.

JOEY SAYS


¿QUIEN?: Joey Ramone
¿CONOCIDO POR?: Cantante de Ramones

Main Man


¿QUIEN?: Johnny Ramone
¿CONOCIDO POR?: Guitarrista de Ramones

Estoy en la television!... Hola má!!

EXPEDIENTES SF

Ricky no era un tipo fácil de entrevistar. Si estaba en un buen dia podiamos oir notas re profundas en la que se abria y contaba muchas cosas y cuando le pintaba decir boludeces, lo hacia sin problema.
Y eso fue lo que pasó en esta entrevista del año ¿2001? en Much Music. Estaba por salir Caretofobia II, Flema se presentaba en uno de esos festipunks eternos de Cemento y Carla Ritrovato les hacia una nota para publicitar todo esto.
¿Por que Ricky la boludea toda la entrevista? Tal vez, tenga que ver el problemita que habían tenido un tiempo antes. Esta claro que el no la soportaba y ella tampoco y esto fue lo que sucedio...


 


Nota: Si alguien tiene el video y lo quiere pasar, seria maravilloso, sino a conformarse con el audio..




Carla Ritrovato: - Caretofobia disco uno dice, esto me lo trajo Ricky de regalo, gracias. Bueno ahora si ponete el micrófono Ricky, dale ponete las pilas loco, dejate de hinchar… 5 entradas para el festipunk y 2 calcomanías hechas bolsa que me trajo Ricky, así hechas un bollo en el bolsillo, que también vamos a regalar, Ricky…
Ricky Espinosa: - No, ahora te voy a contar, ahora esta semana sale caretofobia disco dos..
CR: - Ah yo tengo el disco uno..
RE: - Claro, porque es el primero, después sale el segundo
CR: - ¿Ya esta semana? ¿Y este cuando salió?
RE: - Y ese salió hace 1 año y medio..
CR: - ¿Y ahora me lo traes para que lo muestre?
RE: - Porque hace 1 año y medio no sabia donde estabas. ¿Donde estabas? ¿en una radio? Ahora acá por lo menos te veo en una pantalla.
CR: -Esta bien, ahora estoy, ahora porque estoy en una pantalla estoy. Ricky ¿a donde vas?
RE: - A mi casa, cuando termine esta nota.. ah no, mentira!, me voy al cumpleaños del guitarrista de Flema, Luichi.. ahí vamos para allá!
CR: - ¿A dónde vas con la música y con las letras?
RE: - Ahh ¿con la música? Al infierno.. si me escucha Beethoven me manda a la concha de su..
CR: - Pobrecito, menos mal que esta sordo de un oído, ojala te escuche con ese..
RE: - Si esta muerto esta sordo de los dos!
CR: - Decime una cosa, sordo de los 2, ¿cuál es el mensaje de Flema?
RE: - No hay mensaje, la historia nuestra es expresarnos porque lo único que podemos hacer..
CR: - ¿Expresar qué?
RE: - Lo que tenemos ganas..
CR: - Bueno ¿y de qué tenés ganas?
RE: - ¿Ahora en este momento?
CR: - No, cuando haces música Ricky, estamos hablando de la banda..
RE: - ¿De la banda del Porve?
CR: - De la banda tuya…
RE: - Mi banda es la del Porve, después tenemos un grupo que hacemos música… no hacemos música, tocamos la guitarrita como dice mi mama: “vos con la guitarrita no vas a ningún lado” y ahora estoy en la televisión… hola má!
CR: - ¿Eso le contestás? ¿hola Má, estoy en la televisión?
RE: - Si, yo quería hacer un grupo de rock para salir en la tapa de un disco
CR: - ¿Ese era tu sueño, salir en la tapa de un disco?
RE: - Una pesadilla… pero en los primeros 2 discos de Flema..
CR: - Pero mirá lo que sale en la tapa del disco..
RE: - Ese es el problema, es que siempre me olvido cual es mi plan
CR: - Bueno, ¿qué le decimos a la gente que quiere ir a ver a Flema?.. ¿cual es la invitación que le haces a la gente que quiere ir a ver a Flema?
RE: - Que hagan lo que quieran, yo no les pido que vayan..
CR: - No te estoy diciendo que les pida, la gente que quiere ir a Flema..
RE: - Que vaya!
CR: - ¿Por qué?, a ver dame un motivo
RE: - Capaz que se confundieron..
CR: - ¿Con quien?
RE: - Y con la vida, mira como anda el país, mira como anda el mundo..
CR: - ¿Cómo anda?
RE: - ¿Es una pregunta? Yo te hice una pregunta..
CR: - Yo creo que anda para atrás, de verdad
RE: - Ahora Flema es como YMCA.. yo me disfrazo de indio, alguno que se disfraza de policía, hay mucha gente que se disfraza de muchas cosas..
CR: - Bueno.. ehh los disfrazados van a estar en el festipunk, tenemos 5 entradas para regalar..
RE: - No no, los que no se disfrazan!
CR: - ¿Estas disfrazado hoy o no por ejemplo?
RE: - No, yo siempre me quise vestir de mujer, soy como Ed Wood
CR: - See.. y por eso el pelo el brushing el color..
RE: - Claro.. tengo una tanguita
CR: - Bueno, si alguien quiere verle la tanguita a Ricky, que la esta anunciando, en el festipunk, yo ya la vi tiene una buzarda que no se puede creer, no le cabe nada… 5 entradas para el festipunk 4 390 90 97… ¿vas a disfrutar este festipunk?
OTRO: - Si claro, como no, siempre que tocamos lo disfruto, es un momento de decir algo, frente a tanta locura, como estaban hablando recién, de cómo esta el mundo para atrás, hacer algo bueno, hacer música, sea mala sea bueno, suene como suene creo que es algo bueno dentro de este momento que estamos viviendo..
RE: - Ah capaz que no entendiste, la onda nuestra es expresarnos, que sea bueno que sea lindo que sea feo..
CR: - Yo te decía que si, ¿pero expresar qué?
RE: - Nuestros sentimientos
CR: - Y yo te preguntaba cuales eran?
RE: - ¿Mis sentimientos?
CR: - Si los querés expresar, ¿cuales son?
RE: - A veces me enojo, a veces amo, a veces quiero, a veces odio
CR: - Eso era
RE: - Pero es obvio!
CR: - No, no es obvio
RE: - Es una pregunta ¿retórica?
CR: - No, porque hay gente que no expresa nada y sale a tocar en público
RE: - Si hay gente que miente
CR: - Bueno, entonces no era tan obvio, ¿vos mentís?
RE: - Si, ¿vos no?
CR: - Según..
RE: - ¿Como según? ¿Si o no?
CR: - No siempre..
RE: - Todos mentimos
CR: - A veces miento, a veces no
RE: - Bueno, lo importante es ser sincero..
CR: - O no
RE: - Siendo sincero no podes ser si o no, sos sincero o no sos sincero
CR: - Todos mentimos acabamos de decir..
RE: - No dijiste si..
CR: - Yo dije que a veces miento y a veces no
RE: - ¿Si o no?
CR: - A veces miento a veces no
RE: - Para… vamos a Lia Salgado, no me vuelvas loco, ya estoy bastante loco.. yo fui napoleón!
CR: - ¿Sos napoleón?
RE: (no se entiende)
CR: - No, la verdad que no
RE: - Yo tampoco soy Napoleón, ves, a veces mentimos
CR: - Bueno te habían dicho que digas algo de O Connor, o no? ¿O escuche mal?
OTRO: - Le mando saludos a O Connor.. no..
RE: - Ah yo también!!
OTRO: - Va a estar de invitado junto con Cristian de el otro yo también, vamos a tocar unos temas con ellos, espero que vengan, si aparecen.. y para todo el mundo, para toda la gente, vamos a hacer algo con ellos de invitados, aprovechando esta ocasión, especial
CR: - ¿La hora?
OTRO: Arranca temprano porque hay mil bandas.. este.. ¿a qué hora? ¿en qué canal?
RE: - 20 hrs!
OTRO: - A las 20 arranca parece, acá Ricky sabia..
RE: - Si, así me dijo el productor..
CR: - Gracias por la visita chicos, de verdad. Este viernes 20, sábado perdón, el festipunk, sábado 20 hay 5 entradas para regalar 4 390 9097 los primeros cinco que llamen tienen su entrada de regalo. Un aplauso para los invitados por favor..
RE: - Y escupidas!
CR: - A él las escupidas.. a mi no, gracias.
RE: - Que? a mi no me molesta…

Heavy cameo - mi pasado me condena -

EXPEDIENTES SF

Los músicos fueron y serán, en las postrimerías de los tiempos. Los grandes favoritos dentro del salvaje mundo de los cameos. Su sola aparición en un film es anunciada con bombos y platillos. Es de entenderse: los productores saben muy bien que los fans se aglutinarán en los cines para ver aunque más no sea unos segundos de su ídolo. El encanto radica en esa extraña transgresión que ocurre cuando un artista pisa un sector que le es totalmente ajeno. Ahora bien, si esos músicos son jevis o afines, el delirio de la audiencia es casi absoluto...

El género musical ha sido un clásico desde el principio de los tiempos. En todas las épocas hubo películas estelarizadas por estrellas del momento. Durante los '50s hubo millones de obras que intentaban explotar el éxito del llamante rock'n'roll desde dos ópticas bien diferenciadas: la condena o la comprensión. O bien la gente se sumergía en un salvaje frenesí musical que lo llevaba a convertirse -como mínimo- en un serial killer o simplemente se divertía y bailaba como poseída. Los '60s siguieron con la línea de la década anterior e incluyeron entre sus aportes varias películas con los Beatles y los Rolling Stones. además de los ya clásicos y soporíferos films recordatorios de grandes eventos musicables, como "Monterrey Pop" (69). A esto le siguió el aluvión de pachuli que fue "Woodstock" (70) e inmediatamente después vinieron cosas bastante más interesantes que un montón de hippies embarrándose durante dos dias.



CINEMBARGO...
Quizás el primer manifiesto heavy, o como quieran llamarlo, fue "The Rocky Horror Picture Show" (75). Este film de terror con ciertos toques de liberación sexual y travestismo. tardó bien poco en covertirse en objeto de culto de varias generaciones. A esto le siguieren "La Gran Estafa del Rock N Roll" (The Great Rock N Roll Swindle'. 79) con los Sex Pistols y el famoso chorro de trenes Ronald Biggs en una de las películas más políticamente incorrectas de la historia. Entre otras cosas, el film incluye la escena de Sid Vicious cantando "My Way" que luego seria copiada por Alex Cox en su film biográfico "Sid & Nancy" ('88). Los Ramones hicieron lo propio con un film menos controversial, pero mucho más divertido: en "Rock'N'Roll High School" (79), producida por el increíble Roger Corman y con escenas dirigidas por el propio Joe Dante, los muchachos terminaban volando su secundaria en millones de pedazos. El sueño de muchos, para qué negarlo. Pero llegó un momento en que las apariciones de músicos en películas no sólo se limitaron a films musicales y comenzó algo que sólo podría compararse con la caída de occidente...

UNO POR UNO
- Se puede ver a un muy joven Jimmy Page (en esa época en los Yardbids) junto a Eric Clapton en "Blow Up" ('66) de Michelángelo Antonioni. Los Led Zeppelin pueden verse en todo su esplendor en el ya clásico "La Canción es la Misma" (The Song Remains The Same, 76), donde sólo falta verlos cagando.

- Wendy O. Williams, ex-actriz porno y ex-cantante de los Plasmatics. aparece como una muy rubia, mala y sádica presa llamada Charlie en "Reformatorio De Señoritas" (Reform Schoolgirls, '85). Todos los hombres del mundo deben recordarla en su bikini de cuero... no se hagan los coludos, que el canal de los esféricos tricolores la pasó hasta más allá del límite de lo soportable.

- En "Encrucijada" (Crossroads. '86), el único film donde el pibe de "Karate Kid" puede tocar la guitarra mejor que Steve Vai, encontramos la actuación del monstruo de las seis cuerdas. Se rumorea que también hizo los primeros planos de las manos de Ralph Macchio. Asi cualquiera le gana... ¿vieron?

- En "Vidas De Solteros" (Singles. '92) Matt Dillon tiene una banda llamada Citizen Dick (Ciudadano Pito) cuyo primer disco se llama algo así como "No me toques, soy Pito'. La banda que toca detrás del galancete no es otra que Pearl Jam. Bob Geldof (ex-Boorntown Rats) protagoniza The Wall", un clásico de la década pasada. Meat Loaf no sólo trabaja en "Roadie": lo tenemos cantando en The Rocky Horror..." y actuando junto a Steve Martin en "El Circo De La Fe".

- El señor Simmons (Gene, no Leonardo) aparece junto a Tom Selleck en "Runaway" ('84), donde comanda un ejercito de robots que no pueden sino hacer el mal. Simmons actúa como un disc-jockey en la muy extraña "Trick Or Treat" ('86). El film cuenta la historia de un chico al que le entregan la única copia de un disco grabado por su estrella heavy favorita justo antes de morir. Claro que se le da por escucharlo al revés y se arma la de San Quintín. El film cuenta también con la actuación de Ozzy Osbourne como un padre militante en contra de las letras violentas en la música de rock. Imperdible. Aparece como un terrorista árabe en "Buscado Vivo o Muerto" (Wanted Dead Or Alive, 87) con Rutger Hauer y -créase o no- como un travestí en "Demasiado Joven Para Morir" (Never Too Young To Die, '88) Los Kiss aparecen en todo su esplendor en esa obra maestra del despropósito que es "Kiss Contra los Fantasmas" (Kiss Meets The Phantom Of The Park o Kiss In Attack Of The Phantom -según la edición- 78). Pintado hasta más no poder, y glamoroso como pocas veces, el revocado conjunto luchaba contra los planes macabros de un científico loco. De la época en que pisaban pollitos... ¿o eso era un Invento argentino?

- Debbie Harry (Blondie) hace el papel de una madre posesiva con un peinado bastante particular en "Hairspray" ('89). También actuó en "Videodrome" ('81), de David Cronenberg, y en una cosa rara llamada "Roadie" ('80) junto a Meat Loaf y Alice Cooper, además de uno de los capítulos de "Historias de Nueva York" ('88) donde actúa con Nick Nolte. Otra chica famosa, Courtney Love, aparece en "The People Against Larry Flynt" ('96, aún no estrenada en Argentina), como la esposa de un famoso editor de revistas porno. Las L7 tocan mientras Kathleen Turner asesina con premeditación y alevosía a un muchacho que no te caía nada simpático en "Mami Asesina Serial" (Serial Mom, 94).

- El muy bonito Jon Bon Jovi aparece en "Demasiado Jóvenes Para Morir" (Young Guns II. '90) justo unos segundos antes de caer muerto de un balazo. El sueño del pibe... (vamos, no van a decir que nunca soñaron con verlo caer). También podrán verlo en 'The Leading Man" ('97, aún inédito) y en su debut, "Moonllght And Valentino" ('89). Billy Idol está en "The Doors" ('91) la soporífera obra (...y van) de Oliver Stone. Punto.

- Anthony Kiedis aparece como parte de una pandilla de surfers muy malos en "Punto Limite" (Point Break, '91). Claro que, como suele suceder en el fantástico mundo del cine, Keanu Reeves (?!) le da una poca de su propio chocolate. Si de Chili Peppers se trata, Flea tiene también un par de esqueletos en su armario: persigue a Michael J. Fox en "Volver al Futuro II" (Back To The Future II. '89) y hace de taxi boy en la personalísima obra de Gus Van Sant, "Mi Mundo Privado" (My Prívate Idaho, '91). Cada uno hace de su culo lo que quiere.

- En "El Mundo Según Wayne" (Wayne's World. '92) está Alice Cooper, que alecciona a los muchachos sobre el origen indígena de ciertos nombres de ciudades y se comporta como un muy buen ciudadano. En la segunda parte del film ('93) Aerosmith accede a tocar en Waynestock, el show que Garth y Wayne organizan en su pueblo natal. Cooper puede verse también en un par de películas bastante horribles: su propia creación de horror clase Z (porque no existe una letra después) "Monster Dog" ('85) y con una breve aparición en "Pesadilla 5: El Niño Del Sueño" (A Nightmare on Elm Street 5: The Dream Child, '89). No sólo eso: también actúa como un linyera zombie en "Príncipe De Las Tinieblas" (Prince Of Darkness, '87) de John Carpenter, y participa junto con Keith Moon (The Who) y el beatle Ringo Starr en "Sextet" (77) con Mae West y Timothy Dalton.

- En "Cabezas Huecas" (Airheads, '94) se ve a White Zombie tocando el extraño "Feed The Gods" en un club nocturno atestado de personas. Lo mismo hace AC/DC en "Prívate Parts" (pronto a estrenarse), interpretando "You Shook Me All Night Long".

- Cannibal Corpse toca en un club nocturno que es en realidad una fachada para una organización terrorista ecologista en "Ace Ventura" (Ace Ventura: Pet Detective. '94). Es necesario aclarar que es uno de los grupos favoritos de Jim Carrey, quien, muy al comienzo de su carrera hacía de rockero reventado y cantaba "Welcome To The Jungle" de Guns N' Roses justo antes de morir asesinado en "Sala De Espera Al Infierno" (The Death Pool, '88). la cuarta película en la saga de Harry El Sucio. A los GN'R se los ve fugazmente en un entierro, en la misma peli.

- Joe Lynn Turner (ex-Rainbow y Deep Purple, entre otros ex) hace de estrella de rock en el sueño de una protagonista de "The Blue Cadillac".

- David Johansen, ex integrante de Japan y New York Dolls, es quien delata a Emilio Estevez en "Freejack" ('93). Ron Wood es cliente en un bar en el clásico valijero de los '80s "Nueve Semanas y Media" (9 1/2 Weeks, '86), con Mickey Rourke y la hoy bastante caída Kim Bassinger.

- Henry Rollins pone toda su musculatura y su autorrespeto en "Jugular Wine" ('93). se lo ve junto a Robert DeNiro y Al Pacino en "Heat" y está en "Fuera De Control" (Johnny Mnemonic, '95) donde sólo aparece brevemente.

- Bret Michaels. cantante de Poison, escribió, protagonizó y codirigió "A Letter From Death Row" ('96). de cuyo estreno no tenemos noticias. Mejor. Primus aparece tocando en la segunda película de Bill & Ted, "Bill & Ted's Bogus Journey" (91). En ese mismo film se puede ver a Jim Martin, ex guitarrista de Faith No More.

- El muy bizarro My Life With The Thrill Kill Kult aparece en "El Cuervo" (The Crow. '93) como una de las bandas que aparece tocando. El cantante de Little Caesar es uno de los que son golpeados por un Schwarzenegger en busca de algo para ponerse, al principio de "Termlnator 2" ('92).

- AC/DC es el acto central en el documental rockero de los 70s, "Let There Be Rock" (77), además de una breve aparición en la aún inédita "Private Parts" ('95), autobiografía del locutor norteamericano Howard Stern. El australiano Angry Anderson, cantante de Rose Tattoo, aparece en la también australiana "Mad Max II"('83) con el no menos australiano Mel Gibson.

- En "Lluvia De Plomo", los protagonistas cruzan un bar atestado de gente, donde casualmente está tocando Siouxsie And The Banshees, en su época mas darkie. Y en "Gemelos" (Twins, '88) con Schwarzenegger y DeVito, el guitarrista de la banda del bar no es otro que Jeff Beck.



HASTA EN LA SOPA
La Primer Princesa del concurso 'Vas a ver cuántas veces puedo aparecer adelante de la cámara' es Lemmy, cuyas apariciones se han vuelto casi obligatorias en cualquier film (y video clip) de corte juvenil de los últimos años. Parece casi un seguro de vida para estos films y sus apariciones, para qué negarlo, son más que bienvenidas. Este buen señor tiene sus apariciones en "Hardware" ('91) y "Cabezas Huecas", donde confiesa haber sido el director del diario escolar. Por otro lado, se puede dar por confirmada la actuación de este muchacho en "Tromeo & Julieta" ('96), último film de la productora Troma (especialista en películas con terror, ultraviolencia y chicas con tetas grandes, todo por $ 1,99). Pero su rol más bizarro es el que tiene en "John Bobbit Sin Cortes" (John Bobbit Uncut, '93), película de la cual es responsable por la música (o por lo menos, Lemmy Von Mötorhead suena parecido, ¿verdad?) y en la cual tiene una aparición muy breve como un vagabundo al lado del cual Lorena arroja el cuerpo delito. "Parece una pija', dice incorporándose. 'Suerte que no es la mía...'. Im-pre-sio-nan-te. Claro que el premio a la Reina Del Carneo se lo lleva Iggy Pop, cuyas apariciones fueron mutando lentamente en actuaciones: se lo puede ver junto a Lemmy y Gwar en "Hardware". También en "Cry Baby" ('91) de John Waters encarna al tío rebelde de Johnny Depp. En cuanto a "La Guerrera" (Tank Girl, '94) lo vemos por pocos segundos como un corruptor de menores, que intenta convencer a una niña de unos once años a acostarse con él. Canta también el tema principal del film fantástico español “Atolladero" ('95), donde lo encontramos en un pequeño rol y cantando sobre los títulos finales. No hay que olvidarse de "The Crow II" ('96), donde también actúa y algún día lo comprobaremos en las salas nacionales...

CINCO MUERTES PARA EL OSCAR
- Angry Anderson muere en "Mad Max II" entre hierros retorcidos y haciéndole fuck you a la cámara con su mano derecha. Digna del Actor's Studio, o de Luis Luque interpretando a Luca Prodan en "Sin Condena".

- Rutger Hauer le pone una granada en la boca a Gene Simmons en "Buscado Vivo O Muerto". Tira de la clavija y a Gene (un terrorista árabe) se le revienta la croqueta. Al final, lo buscan muerto.

- Alice Cooper, un croto poseído por el demonio, ensarta con el cuadro de una bici a uno de los protagonistas de "Principe De Las Tinieblas" que pretende huir de una iglesia. Toma por ateo.

- Meat Loaf irrumpe en el laboratorio del Dr. Frank N. Furter en "The Rocky Horror...", claro que portando una pesada Harley Davidson y causando un desmadre general. Encima, canta un rock and roll y el doctor -cual crítico musical-se venga asesinándolo con un hacha.

- En "El Barón De Munchausen" Sting es condenado a muerte por hacerse el héroe. ¡Yujuuu!

ARGENTINA SONÓ EL FILM
Los argentinos somos derechos y humanos. Y como si esto fuera poco, tenemos nuestros propios heavy cameos: Michel Peyronel y Stuka aparecen como dos muchachos muy malos vestidos con ropa de cuero en "Alguien Te Está Mirando" ('88). No dicen una sola línea, a no ser por los constantes "fuck yous" de Stuka. Se rumorea que Peyronel pagó a unos de los directores de casting de "Highlander II" una importante suma de dinero para aparecer al frente de un grupo de extras. La escena que tanto le había costado fue descartada de la edición final. Una pena.

- Nacha Guevara tiene apariciones en numerosas películas... después de todo, ella grabó el disco "Heavy Tango", ¿no?

- Los Violadores tocan en una de las escenas del clásico drugsploitation argento "Sobredosis" ('85). con Federico Luppi y otros grandes. Grandes actores.

- Si los americanos tienen a ET, nosotros tenemos a Monguito. Si los americanos tienen a Terminator. nosotros tenemos a Los Extermineitors. Si los americanos tienen a Rambo, nosotros tenemos a Rambito y Rambón. La cantidad de ejemplos es tan vasta que podríamos estar una vida dando nombres. Lo que sí es necesario aclarar es que la mayor parte de la producción cinematográfica nacional se da como una contestación a un éxito extranjero. Por ende, si los americanos tienen Monterrey Pop y Woodstock, nosotros tenemos "Rock Hasta Que Se Ponga El Sol" y "Buenos Aires Rock". En el segundo de los films, encontramos a Rilf y V8, grupo que no fue filmado: se podía escuchar su actuación mientras en la pantalla se superponían fotos de su actuación. Un horror.

SERIALES ASESINOS
Algunas series fueron usinas constantes de cárneos metaleros y de los otros; los principales son:
- En "Cuentos De La Cripta" aparecen Slash, Iggy Pop (cuándo no) y Roger Daltrey (cantante de los Who), quien además está en "Tommy", el clásico de los 70s y en "Me Vicar", la historia de un inglés condenado injustamente. Lo podemos encontrar también en la nueva serie de Superman, "Lois & Clark".

- En "División Miami" hacen fugaces apariciones Gene Simmons, Ted Nugent, Frank Zappa. Power Station, Phll Collins y unos casi púberes Suicidal Tendencies.

- Anthrax aparece en "Casados Con Hijos" cuando uno de los hijos gana un concurso en el cual el premio mayor es que la banda toque en el living de tu casa. ¡Esssa!

- En el recordado show de los Muppets, pudo apreciarse a Decorar, Harry, Alice Cooper (¡pero están en todos lados!) y Elton John, entre otros.

- En "Los Simpsons" aparecen dibujadas las siguientes estrellas metálicas (y no tanto): Red Hot Chilli Peppers tocan en el bar de Moe, quien les asegura que caben 30.000 personas en su establecimiento. Los Aerosmith también hacen lo suyo. Bart y Milhouse van a ver a "Los Médulas", que no son otros que Spinal Tap y se arma un incidente de proporciones nada despreciables. Los Ramones tocan el feliz cumpleaños en la fiestita del señor Burns. El mismo personaje rapta a Tom Jones para ganarse el amor de Marge. Los niños y Homero van a una especie de Lollapalooza y ven a Smashing Pumpkins, Peter Frampton y Cypress Hill, donde el padre no puede evitar subir al escenario. Sting también aparece, aunque no importa mucho...



- En un capítulo de “Poliladron" aparece Pappo. ¡Los argentinos también podemos!

[Nota de Santiago Calori extraida de la gran revista Madhouse Nº73, enero de 1997]

Revuelta blanca

EXPEDIENTES SF


Black men gotta alotta problems / But they don't mind throwing a brick
White people go to school / Where they teach you how to be thick
And everybody's doing / Just what they're told to
And nobody wants / To go to jail!

White riot - I wanna riot / White riot - a riot of my own

All the power's in the hands / Of the people rich enough to buy it
While we walk the street / Too chicken to even try it
And everybody's doing / Just what they're told to
And nobody wants / To go to jail!

White riot - I wanna riot / White riot - a riot of my own

Hey, stand in a line / Have you got a surname, baby?


Cada año se celebra un Carnaval en Londres. Lo iniciaron los inmigrantes originarios de Jamaica en 1957 o 1958 en Notting Hill, que en aquel momento contaba con la población más nutrida de jamaicanos. Las viviendas eran baratas, y los metieron en casillas y los timaron, asi que para sentirse mejor crearon el Carnaval. Pero en verano de 1976 la comunidad negra había sufrido una enorme presión policial. Creo que estábamos allí cuando lanzaron el primer ladrillo. Paul, Bernie y yo íbamos caminando con ellos y entre la multitud empezó a avanzar una horda policial. En aquel momento no habían aprendido a mantener su presencia bajo mínimos. Se mezclaron entre la multitud con su casco de la policía británica, que me parece un poco estúpido. Y cuando ves una hilera de policías en medio de un Carnaval resulta todavía más absurdo. Alguien les arrojó un ladrillo y se desató el infierno. De verdad, aquello era un infierno.
La multitud se disgregó y nos empujaron contra una alambrada que había alrededor de un enorme agujero que estaban excavando. Estuvimos a punto de caernos dentro. Todo el mundo empezó a tirar escombros a la policía, y es lo que había que hacer, porque las fuerzas del orden eran intolerables y no había ningún tipo de compensación por su conducta. Era tu palabra contra la de un policía, y un juez nunca te creería. Era un Estado policial. Bueno, todavía lo es.
Pero en aquel momento la gente estaba harta, y eso es lo que dio pie a «White Riot». Nosotros participamos en el motín, pero en todo momento fui consciente de que aquella revuelta era de los negros, porque tenían un interés personal y más valor para emprender acciones. Después de la revuelta me sentó y escribí la letra. La canción, pese a su torpeza, intenta decirle al hombre blanco que si pretendemos hacer algo, tendremos que convertirnos en anarquistas o activistas. No podemos sentarnos y dejarnos maltratar por la sociedad. Aquellos disturbios fueron el día más importante de nuestras vidas. Vi a un policía motorizado que recorría Ladbroke Grove mientras la gente le arrojaba cosas. Uno de los nuestros le tiró un cono de tráfico y lo único que pudo hacer aquel agente fue seguir adelante. La gente volcaba coches y les prendía fuego, así que decidí hacerlo yo también, lo cual fue absurdo. Nos encontrábamos junto a un coche con una caja de cerillas Swan Vesta, y una cosa es decir «quema los coches, quema el gueto», y otra bien distinta prenderle fuego a un automóvil. Las cerillas se apagaban con el viento y no había manera de incendiarlo. Fue cómico, al menos en parte. La cosa se prolongó hasta bien entrada la noche y fue una jornada increíble. No podían controlarlo. Ladbroke Grove ardió. [Joe Strummer]

Joe, Bernie y yo fuimos a Portobello Road, situado bajo la Westway, durante el Carnaval. No sé dónde estaba Mick. Andábamos por allí escuchando música cuando aparecieron dos brigadas policiales, agarraron a un par de tipos e intentaron llevárselos, pero ellos gritaban que no tenían nada que ver. Una persona que tenía junto a mí mencionó algo sobre unos carteristas. Al cabo de un minuto, empezaron a arrojar vasos de papel y latas a la policía. Después pasaron a los ladrillos, porque había algunas obras cerca de allí, y de repente había policías por todas partes cargando contra la multitud.
Todo el mundo echó a correr, incluso gente con bebés en sus cochecitos, y a nosotros nos acorralaron contra una valla y las gafas de Bernie salieron volando. Joe tropezó y cayó al suelo y la policía se hizo atrás.
Después de eso todo explotó. Había zonas prohibidas para la policía y controlábamos aquellas calles. La comisaría se encontraba en la cima de la colina y sus furgonetas tenían que pasar frente a nosotros para llegar hasta allí. Cuando circulaban por delante de nosotros, la gente les lanzaba ladrillos y destrozaba las ventanillas. Era como disparar a las palomas.
En un momento dado, un policía en una motocicleta vino en dirección nuestra a toda velocidad, lo cual me pareció bastante valiente por su parte, pero agarré una baliza, corrí hacia él y se la arrojé. Le alcancé en la rueda y el policía saltó por los aires. Yo estaba muy exaltado por todo aquello, como todos los demás.
Pero asi eran las cosas. Los negros siempre habían sufrido acoso. Desde que era niño, como iba a fiestas blues, siempre había algún blanco que se metía conmigo.
Lo que sucedió con la revuelta es que, por alguna razón, te sentías aliviado al sostener aquel ladrillo y lanzarlo.
Hubo un momento en que Joe y yo tratábamos de incendiar un coche. Unos chavales lo habían intentado y fracasaron. Cogimos una camisa vieja, la metimos debajo del coche e intentamos prenderle fuego, pero no había manera, hasta que de repente se puso a arder y salía humo por todas partes.
Recuerdo que vi a un tipo blanco vestido de payaso escondido en un sótano mientras se arrojaban ladrillos, y parecía tremendamente asustado.
Por los callejones había una serie de generales rastas que controlaban los acontecimientos, y enviaban a gente a atacar en distintas zonas. Siempre estaban preparados para la policía y la hacían retroceder en cuanto intentaba dar un paso al frente.
En un momento dado, Joe y yo nos vimos acorralados por unos niños que intentaron atracarnos, probablemente porque éramos blancos y nos encontrábamos en mitad de aquellos altercados. Nos registraron y, por supuesto, en los bolsillos no llevábamos ni una moneda, sólo ladrillos. Entonces llegó un general rasta que había visto lo sucedido y ordenó a los chicos que se largaran y nos dejaran en paz. Fue en ese momento cuando me di cuenta de que aquello no era asunto nuestro, que no era nuestra historia.
Nos fuimos de allí, pero regresamos aquella noche con Sid [Vicious], queríamos ir al club negro, el Metro, pero a medida que avanzábamos la gente nos decía que no continuáramos. Cerca del club, alguien nos advirtió: «Noooo, no vayan allí o serán hombres muertos», y respondimos: «Tienes razón», y aquello fue todo.
Fue una fantástica experiencia para Joe y para mí; por un momento estuvimos sólo nosotros corriendo de un lado a otro. Quedamos con Mick al día siguiente y Joe escribió «White Riot» aquella noche.
Varias personas hicieron fotos de los disturbios. Uno de ellos, Rocco, era un español, y Bernie estaba ansioso por utilizar sus instantáneas para nuestros discos, carteles o lo que fuera. Acabamos utilizando una para la portada de Black Market Clash, en la que aparece Don Letts caminando hacia una hilera de policías. [Paul Simonon]

[Testimonios extraidos del libro "The Clash", una hermosa biografía relatada por los integrantes de la banda. Es EL libro que todo fanático debe tener, carito pero vale la pena, sobre todo por las fotos y los flyers que allí muestran]


Fucking Rolling Stone

EXPEDIENTES SF

La última vez que vi a Iván Noble fue en la fiesta de lanzamiento de la revista Rolling Stones, a fines de 1997, cuando él aún era una estrella del rock y conductor de una banda potente, Los Caballeros de la Quema, con la que también participé en reiteradas ocasiones improvisando letras de canciones y monologando, generalmente en oscuros sótanos o en ruinosos pubs donde para conseguir un trago gratis había que amenazar con suspender el recital o agarrarse a piñas con el barman. Al recordar las vicisitudes de aquella noche de fiesta no me resulta sorprendente que en la actualidad Iván se haya convertido en un nuevo habitante de esa siniestra comparsa VIP constituida por actores, locutores, periodistas y músicos que se premian y se felicitan entre ellos, se chupan sus propias pijas y conducen o animan programas que constituyen un auténtico despliegue de perversa señalización de la moral pública. Todos los mundos soñados por los poetas y los guerreros, las invenciones de los chamanes y los viajeros, se someten a ese Mordor catódico. El último anillo de poder ha sido encontrado por los orcos y ellos manipulan la mente del mundo. Me avergüenza encontrar en la pantalla el rostro de algunos amigos, sobre los que yo había proyectado mi propia rebeldía, sometiéndose a las reglas infames de los enemigos de siempre.
Sin embargo, en Iván la previsibilidad de ese ingreso tampoco lo condenaba espiritualmente. No era un rocker al viejo estilo. Que no se drogara, curiosamente, no lo perjudicaba. Por su porte, por el brillo honesto de su mirada, Iván era pura transparencia. Pero también era aburrido que no se drogara. Además de a los amigos, yo necesitaba para flotar en las caravanas (largos días consumiendo cocaína sin dormir) de compañeros de viaje con los que compartir búsquedas y hallazgos, repantigarse en la serenidad y darse mutua protección ante el peligro. No hay nada peor que viajar con un mal consumidor de los siguientes tipos:
a)Momia egipcia. Endurecimiento absoluto de la conducta, contracturación de gestos y actitudes, mirada hundida en sí misma como una daga, oscurecimiento de toda luz interior.
b)Palabrófagos. Son como buitres masticando el cadáver de una conversación, son capaces de contarte con lujo de detalles cómo piensan decorar su casa, obligándote a recorrer metro a metro su inmundo hogar imaginario. Quieren contar historias que ya se las contaron tipos a los que se las habían contado, guiones de películas, anécdotas del pasado supuestamente compartidas con vos y que vos has olvidado por completo.
Integrantes del Clan del Ropero o de la Secta de la Mirilla. Los del ropero, como Daniel Aráoz, son capaces de esconderse dentro de un lavarropas con un hacha en la mano tal como solía hacerlo el hijo de la Gorda Lucy, el inefable dueño de El Marquee. Los de la Mirilla se la pasan espiando y escuchando porque la policía los persigue. Es el síndrome del helicóptero del film Buenos muchachos de Scorsese. Los paranoicos de la merca son insoportables.
Hay que viajar con tipos finos como Walter Sidotti con el que en Mar del Plata, después del recital, salíamos a cazar señoritas y conversas. Lo quise mucho a Walter aun cuando a él quizá le pareció excesiva mi pasión nocturna. En Rosario vivimos una desopilante aventura en un prostíbulo donde yo me hice pasar por el gurú de los Redonditos. Nos cagamos literalmente de risa mientras con unas enormes piedras estuvimos a punto de destrozar el ventanal de la boite donde no dejaban entrar a nuestras amigas las putas. Más tarde, disfracé a una hermosa rosarina tratando de tornarla parecida a la Negra Poli y conseguir llevármela a mi habitación. Esas noches en Rosario fueron excepcionales. Encerrado en el departamento de una adolescente increíblemente hermosa y a punto de comérmela comencé a recibir amenazas de muerte por teléfono y llegué a conectar un cable eléctrico en el picaporte de la puerta para asesinar al psicópata que me perseguía.
Walter era un auténtico caballero con las damas, era elegante en su juego erótico y no se las trincaba bestialmente como el Pelado de la Bersuit Vergarabat y sus adláteres que en los camarines de la disco Cemento se han apoderado del culo de pendejas vírgenes como si fueran lechones que carneaban sin esfuerzo antes de salir a tocar.
El mejor compañero de caravanas fue, por lejos, Willy Crook, campeón mundial de los carretes, el hombre más hermoso que he conocido, un muchacho con el que hemos compartido hogares y amores, desopilantes recorridas por Villa Gesell y noches terribles en los barrios bajos de Buenos Aires. Willy era un peleador callejero de primer nivel, capaz de boxear con siete u ocho tipos, y que no se descuidaran porque los ponía a todos.
Fue protagonista de peleas memorables defendiendo a Miguel Abuelo, y antes de que lo internaran en el neuropsiquiátrico Borda casi destroza una comisaría.
Willy, una noche aciaga en la playa de Villa Gesell, liberó a una muchacha que estaba siendo violada por dos bestias: les partió los dientes a culatazos con su pistola, los obligó a meterse desnudos en el mar y luego enterró sus ropas en la arena para que tuvieran que volver a la ciudad destrozados y desnudos.
Él era "Mi héroe del whisky" (canción que el Indio me dedicó). La última vez que lo encontré en un camarín de La Batuta, el único bar de rock que hay en Santiago de Chile, me miró como si yo fuera un japonés desconocido y me sacó cagando del camarín. Esa noche me destrozó el corazón, me fui llorando a consolarme en los labios de una desconocida.
El violero de Los Piojos y luego de los Caballeros también era un maravilloso salvaje noctámbulo. En nuestros derrapes de la noche nos sentíamos tan hermanados y compenetrados por el mutuo cariño que nos profesábamos que aquellas horas compartidas eran el más fino champagne. Siempre he amado a mis amigos y amigas con más creatividad y expectativa que a mis novias. El único escape que le queda a ese laberinto de rutinas despiadadas que es el mundo de los hogares, los trabajos y los planes son esos rodares nómades entre colegas. Así que esa noche en el lujoso loft donde se realizaba el evento rollingstonesco, donde había buenas bebidas gratis y mala cocaína cara, lo vi a Iván entre los famosos y me presentó a Burgos y a Sorín, mis ídolos deportivos; el arquero y el mediocampista riverplatenses eran tipos que yo nunca iba a tener oportunidad de conocer. Esa noche Gloria Guerrero me contó del intento de violación que sufrió por parte del bastardo de Pappo, el blusero. El ataque aconteció aprovechando la soledad del bus en el que realizaban una gira. Gloria se defendió y el maldito gusano le partió la cara a puñetazos. Esa rata inmunda de Pappo ya violó a una gran amiga mía hace muchos años. El único tipo que lo ponía en su lugar era siempre Alejandro Medina, el bajista de los Manal. Alejandro es otro tremendo peleador y en el baño del bar La Cueva le zampó un mamporro que lo incrustó contra los inodoros. Esa noche, ubicados con Vera Land en una mesa vecina a la de los redactores de Los Inrockuptibles, brindamos junto con nuestros competidores por el fenecimiento de nuestros proyectos. La Rolling Stones era la infantería de Bush desembarcando en las playas del under para masacrar a nuestras revistas. Rolling Stones era la sepultura de la alternatividad. Nunca se le puede ganar al enemigo. Siempre vuelve y se replica y es más fuerte.
Esa noche me acerqué al escenario y le recordé a Calamaro, mientras estaba tocando, que él no era ningún rocker, que era un colaborador insensato de aquella plaga que se avecinaba.
- Calamaro, mentiroso... culo blando -le grité y le hice el gesto del fucking.
Él, impecable, con una mueca oculta de dolor, contestó simplemente:
- Aquí está Symns que tampoco sabe como tampoco sé yo qué estamos haciendo todos aquí...
Me fui sin despedirme de nadie. Han pasado muchos años de esa noche. Iván se casó con la hija de Palito Ortega, Julieta, una joven actriz. Regresé a Buenos Aires y veo las ruinas de la batalla. Me acuerdo de una frase maravillosa que me dijo un anarquista observando otras ruinas en Roma: "Todo lo que la pasión construye, el conocimiento lo destruye".

[Enrique Symns, El señor de los Venenos // Las fotos son de Chinaski]

Dee Dee, he left home

EXPEDIENTES SF

Ahora estoy sentado en una habitación, otra vez en la Argentina. Es un adormecido barrio de Buenos Aires llamado Banfield, en la casa de la abuela de mi novia. Me estoy escondiendo otra vez porque me siento triste y sé que voy a deprimir a cualquiera que me vea. Hago algo estúpido y dejo que un perro merodee por acá, creyendo que me va a levantar el ánimo. Lo encontré en la entrada, y ya lo bauticé Ramón. Es un perro callejero, gordo y viejo; es evidente que peleó con otro perro y tiene una pata medio herida. Yo tengo la cabeza medio herida. Me peleé con un fan de los Ramones. Nos reunimos con la abuela de Bárbara y sus dos hermanas en el aeropuerto. Nos ubicaron en la pieza de la hermana de Bárbara, ella terminó durmiendo en el living. Se puso todo un poco tenso. Creo que saqué de quicio a todos, y aquí estoy otra vez sentado en una habitación, solo, escribiendo. Cuando intento salir a caminar, el mundo se vuelve demasiado intenso para mí. Me hace retroceder. Me siento vulnerable, fuera de lugar, mal recibido en todos lados. Me siento una mierda, como se sentiría un criminal, excepto que yo no soy un criminal. En este momento, Ramón, el perro al que dejé pasar, se levanta y sale de la pieza. Ramon tenía que seguir su camino. Lo dejé entrar. Me hubiera gustado que apreciara el gesto. Sé que Ramón es sólo un perro viejo y maltratado, sé que no podría saber lo que está pasando, pero igual me molesta. Vos, gordo de mierda, murmuro mientras sale por la puerta.
Lo que más necesitaba era una visa para Bárbara, así podíamos ir a Estados Unidos, donde estaríamos mejor los dos. Pero eso llevó otro año de intentos. Fue difícil. Ella era menor de edad y tenía pasaporte argentino. Sus padres no nos ayudaban. La Argentina es como un desvío del tiempo. Me recuerda a cuando Estados Unidos era un país lindo en el que vivir. Aunque todo es más duro en la Argentina, la gente aquí es más amable que en la mayoría de los lugares. El smog es tan abundante que te corta los pulmones. Los colectiveros salen a matar. Tratan de empujar a la gente fuera del camino con sus grandes micros malolientes. Es una locura. Los exhaustos caños de escape emanan nubes de humo negro que se meten en las ventanillas abiertas de los demás coches. Todos tienen las ventanillas abiertas porque nadie tiene aire acondicionado. Los autos acá son todos viejos y están hechos mierda, pero tienen mucho soul. Mucha onda. El problema es que me cuesta mucho conseguir dinero para vivir en la Argentina. Mi contador, Ira, solía mandarme dinero a través de la Western Union de Córdoba y Suipacha. El viaje en taxi para llegar hasta ahí era siempre una pesadilla. Ante todo, hacía calor. Mucho, mucho calor. El taxista me empieza a hablar en español, sin parar, acerca de los Ramones. No le entiendo una palabra. Cada tanto le murmuro un “sí”. Trato de mantener la calma, pero como el conductor se da vuelta para conversarme y sus ojos nunca se posan en el camino, miro fijo el parabrisas tratando de guiar al taxi a través del tráfico, asegurándome de que no nos hagamos mierda, puesto que tengo que conseguir la plata. Los paragolpes de los autos van pegados. Frenada y arranque. Excéntricos conductores latinos enfurecidos. Es como en una película. Cuando llego a Western Union, entro corriendo y salgo con seis billetes de 100 pesos. Me subo de vuelta al taxi y enfilo para Banfield, en las afueras de Buenos Aires, mi actual domicilio. Debería estar contento, pero nunca consigo estar en paz. Mientras avanzamos, las noticias de la radio dicen que los Ramones darán su último show en Buenos Aires el 16 de marzo. Iggy también será de la partida. Siempre hay algo que lo arruina todo. En este momento es la estación Rock & Pop. Están publicitando sin parar el show de Iggy y los Ramones. Después hay un aviso de que Attack 77 (sic) fue agregado para el show. Esto es verdaderamente horrible. No estoy de ánimo como para ver a Attack 77 o la estúpida cara de Iggy, ni tampoco las estúpidas caras de John, Joey y Marky. Tan pronto como llego a casa apago la Rock & Pop, que Bárbara tenía puesta a todo volumen en un boom box de Panasonic. Qué día de mierda.
Los Ramones estarán merodeando para un reencuentro. Qué largo se hizo todo. Empezaba a resultar obvio que yo estaba obligado a tocar en la despedida de los Ramones. Todo el mundo en el barrio empezó a acosarme para que le diera entradas. Para mantener la calma, tuve que sacar mi guitarra y tocar algunas canciones de los Ramones en la vereda. Para mí fue horrible. Estaba muy desmoralizado. Cuando los Ramones llegaron al Buenos Aires International para su último show, yo deseaba estar muerto. Terminé prometiéndole a la gente que le conseguiría entradas gratis. Llamé nueve veces a la Rock & Pop, al promotor de los Ramones en Buenos Aires. Hablé con un par de personas. No podían prometerme nada, excepto que me devolverían el llamado. Nunca lo hicieron, así que supuse que no iría al concierto. El hecho de haber llamado a la Rock & Pop nueve veces y que ellos fueran tan descorteses me hizo sentir que el mundo entero estaba en contra mía. ¿Qué más podía pensar? Bueno, igual supuse que sería muy desalentador ver a los fans de Dee Dee Ramone escupiendo a CJ en lugar de a mí, y ver al público haciéndosela pasar mal a Johnny Ramone, esperando a que CJ cometa un error para que Johnny se pusiera aún más furioso. Había mucha furia alrededor del show, aun antes de que ocurriera. Hubo un caos en el centro de Buenos Aires cuando los ganadores de un concurso de entradas fueron inexplicablemente ignorados por el promotor del concierto. Ninguno de ellos obtuvo su entrada gratuita, y después de que pasaran la noche haciendo cola para recibirla, se enfurecieron. Después de eso, no me dio ninguna gana de ir. Lo vi todo. Había ido a Western Union a buscar algo de dinero y me quedaba de camino en el trayecto hasta Dunkin’ Donuts, donde compraría seis tickets para las hermanas de Bárbara, Sofía y Rocío, y sus amigos. El hecho de tener que comprar seis entradas para los Ramones me hizo sentir raro, y no sabía que estarían repartiendo entradas al lado, en el edificio de Coca-Cola. Para cuando la policía llegó para despejar la zona, todas las vidrieras de los negocios estaban rotas. Más tarde, el revuelo fue reportado por MTV. Entonces, Monte finalmente me llamó. Después de eso tuve que hablar por teléfono con Johnny Ramone. “No sé cómo nos quedamos atascados haciendo la gira con Metallica, Dee Dee”, me decía. “Estoy medio loco. Todo el mundo explotó. Arturo se quedó mal por algo que ocurrió justo antes de que saliéramos de Brasil. Fue una pesadilla. Me gustaría que vinieras al show. Nos gustaría verte.” “Bueno”, dije. Me sentí horrible después de cortar. Además de mis problemas, sentí pena por John y el resto de los Ramones.
Llegué a su hotel a las cinco, la hora que Monte había arreglado para verme. La banda y yo íbamos a tocar juntos “53rd & 3rd”. Iríamos a ensayar la canción a la prueba de sonido, después iríamos a cenar y a pasar un rato juntos. Me sonaba bien. Lo que ellos no sabían es que desde hacía un par de días yo me la pasaba intentando entrar a la Embajada de Estados Unidos para tramitar una visa para Bárbara, así la podía llevar a Nueva York. Empecé mi día a las cinco de la mañana, porque tenía que hacer la cola en la embajada, que abría a las seis. Debo estar loco. No lo sé. Seré cualquier cosa, menos un buen perdedor. Peleo hasta el final por lo que quiero. La gente siempre comenta sobre mí: “Oh, Dee Dee, siempre se sale con la suya”.
El día del show de los Ramones, lo primero que hice fue ir a la embajada. Ya había mucha gente. Caminé por la vereda, bordeando la cola un par de veces, pero estaba muy nervioso. Me dirigí al guardia de seguridad, que estaba en la puerta de una entrada con aspecto de búnker. “Quiero entrar y conseguir una visa”, le solicité. Cuando estuve en el segundo cordón policial, traté de sobornarlos con 300 pesos, pero no aceptaron. “Ya no hacemos eso, señor”, dijeron. Lo que me hizo conseguir la visa fue gritar, como me había recomendado mi madre. Debería haber hecho una fiesta para celebrarlo, pero tenía al taxi esperándome para llevarme al hotel Hyatt y reunirme con los Ramones. El taxista no paró debido a la multitud. Yo tuve que abrir la puerta y saltar fuera del coche. Le pagué después, cuando volví a Banfield. Bárbara, que se suponía no iba a venir, estaba detrás mío. Era demasiado. La entrada al hotel estaba vallada. Había policías por todas partes. Fans por todas partes. Los promotores estaban fuera del hotel. Me vieron y me dedicaron una mirada antipática. Así y todo, intenté atraer su atención. “Soy Dee Dee”, grité. “Soy yo.” Todos los fans de los Ramones empezaron a asentir, y a gritar: “Es Dee Dee, es Dee Dee. Déjenlo entrar”. Pero a la vez ellos me alejaban de la puerta y me pedían autógrafos y fotos. Los policías me miraban con odio. Todo el mundo me empezó a zamarrear. Era como un maremoto viniéndoseme encima. De casualidad lo vi a Marky. Traté de llamar su atención. “¡Marky, ayudame!”, grité. Simuló no verme. Se escondía detrás de sus anteojos oscuros estilo Elvis. Había tejido una red de odio alrededor suyo. Con su campera de cuero negra de motociclista y su piel pálida, se parecía tanto al Marky Ramone original que era irreal. Estaba parado fuera del hotel, protegido de los fans por el cordón policial. Cuando los fans de los Ramones lo vieron, flashearon. Yo estaba ahí afuera, solo. Era obvio que Monte había arreglado que firmaran autógrafos a la misma hora que me pidió que estuviera en el hotel. Tuve que pelear por mi vida. Fue horrible. De alguna manera, logré llevar a Bárbara y a mí entre los guardias de seguridad, la policía y los fans. Estaba esquivando el filo de lápices y lapiceras de buscadores de autógrafos que pasaban frente a mis ojos cuando alguien me pateó en la canilla. Cuando finalmente entré al lobby del hotel, estaba sacado. Marky fue la primera persona que vi. “Te odio”, grité. “Me viste, y no me hiciste pasar.” “No es cierto. No te vi. Dee Dee, payaso. Dame un beso. Te queremos.” Esto es una mierda, pensé. Monte estaba ahí. Se lo veía desbordado. Era triste verlo así. Mark estaba tratando de sonreír. Era esa sonrisa practicada estilo Hollywood que me hace poner más loco cuando la veo en la cara loca de Marc. Yo estaba perdiendo los estribos. Está tan demente como Monte, pensé. Lo vi a Johhny Ramone y no lo pude creer. Esto es serio, pensé. Se lo veía muy, muy mal. Realmente terrible. Muy quemado. Me sentí horrible por lo que estaba viendo. Esto no está bien. Estaba preocupado por Johnny Ramone del mismo modo en que estaba preocupado por Brian James unos pocos años atrás, cuando hizo la última gira con Damned. Pero pronto empecé a ordenar ideas y me sentí mejor.
Esto es genial, pensé. Bárbara y yo terminamos cenando con ellos en el área lounge del hotel. Unos pocos fans privilegiados me acosaban mientras yo intentaba comer y hablar con un deteriorado Joey. “Dee Dee”, me dijo Marc. “¿Qué pediste?” “Ya sabés, Marc”, respondí. “Un sandwich de carne y sopa francesa de cebollas. Las cosas más caras del menú; ya sabés, Marc, trato de sacarle el mayor provecho a todo esto.” “Sé a lo que te referís, hermano”, me aseguró amorosamente. Sabía que debajo de su calma, Marc planeaba secretamente un regreso. Me hizo sentir bien. Cómo podía detestar a ese tipo, pensé. Después de la cena, fui a la prueba de sonido en la van junto al promotor y el resto de la banda, excepto Johnny Ramone, que era demasiado miserable como para estar con Joey y Marc, así que fue solo en un auto con Eddie Vedder y sus amigos. Cuando llegaron al estadio en el que tocarían para 90 mil personas, todo estaba listo. Tomaron sus posiciones y empezaron a probar. El grupo podía impresionar a otras personas, pero no a mí. Eran buenos, pero ya no tenían onda. Johnny Ramone parecía más un tenista que un guitarrista, ¿saben? Al final, no me quedé para el show. No había recibido precisamente un trato privilegiado por parte de los Ramones, sus fans y la Rock & Pop. Traté de ser bueno en una situación mala, ser leal después de todos los agravios que había sufrido. Pero no funcionó. Que se jodan, pensé. En el camino de vuelta al hotel, en un semáforo en rojo, abrí la puerta de la van y salté. Paré un taxi y antes de que entendieran qué estaba pasando, yo iba de regreso a Banfield, a la casa de la abuela de Bárbara. Sus hermanas, Sofía y Rocío, estaba peleando tan amargamente para decidir quién iba con quién con los cuatro tickets que les había dado, que les di los dos que me había dado Rock & Pop para conservar la paz. Así que no fui al show. Lo escuché por radio en la cocina, tamborileando nerviosamente los dedos contra la mesa de linóleo. Sentía que no había excusa para la manera en que me habían tratado. Era bastante irrespetuoso pedirme que fuera a tocar una canción con ellos, arreglar una hora para encontrarnos, y después no hacerse cargo de lo que pasara conmigo afuera del hotel. Muchos incidentes de esta clase me amargaron respecto de los fans y de los Ramones.
Hubo tanto alboroto alrededor de un posible documental sobre el último show de los Ramones que los dejé hacer: les pasé mi número de teléfono y dije que estaría disponible. De alguna manera sabía que nunca sucedería. Una historia de los Ramones no puede tener final feliz. Me alegra que se haya terminado, aunque algo de todo eso haya sido divertido. Me parece que los Ramones no deberían tocar más juntos. No lo digo sin pensarlo: en verdad me preocupo por ellos, y por mí mismo. Les deseo buena suerte a todos los de la banda. A causa de nuestra relación, estamos todos lastimados. Nos herimos el uno al otro. Mi libro cuenta la historia. Es una historia que me alegra haber contado.



[Texto aparecido en un viejo suplemento No de Página 12, el cual es una traducción de una autobiografía de Dee Dee que nunca se editó en castellano. Gracias a Juan Ignacio por el material]

Marilyn Loves Jenna

EXPEDIENTES SF

Nuestras bibliotecas estan llenas de libros, de revistas, de recortes que vaya a saber uno porque razón fueron guardados durante tanto tiempo. En esta sección pondremos algunas de esas cosas, a veces muy serias y educativas, a veces muy estúpidas y curiosas. Es asi: tema libre, sale lo que nos pinte y como nos parezca según cada momento.


"Después de la alfombra roja vinieron la recepción y el cóctel previo a la proyección Joy y yo no conocíamos a nadie así que permanecimos allí como estúpidas. Clavé la mirada en el remolino de celebridades y VIP y vi, entre todas ellas, a Marilyn Manson. Ansiaba conocerlo, sobre todo teniendo en cuenta que yo había hecho muchos striptease al son de su música. Antes de que la idea abandonase mi mente él estaba ante mí. -¡Oh, Dios mío!- balbuceé. Él se quedó ahí de pie, mirándome fijo a los ojos. Era bastante espeluznante. Luego me tomó de la mano y empezó a recorrer la fiesta llevándome junto a él. Estaban allí casi todas las estrellas de rock que participaban en la banda de sonido: Perry Farrell, Billy Corgan, Flea, Angus Young, Sting, Jon Bon Jovi, LL Cool J, Rod Zombie, Joey Ramone... Prácticamente todos mis ídolos. Yo era una insignificante chica del porno perdida en medio de este mundo de superestrellas del rock. Me sentía en el cielo. Lo primero que me preguntó Manson fue cómo me delineaba las cejas. No dejó de insistir en conocer mis secretos de maquillaje. Tras llevarme de aquí para allá por la sala durante media hora, inquirió: -¿Quieres ser mi pareja de esta noche? Asentí.

Lo seguí a su butaca. Corey Feldman estaba unas pocas filas por delante de nosotros, y por algún motivo Manson estaba obsesionado con Corey Feldman. En toda la noche no dejó de arrojar palomitas de maíz en su nuca mientras recitaba los versos de "Dream a Little Dream". Luego Manson vio a Amber Smith, que es una chica muy guapa pero esa noche se veía como un travestido, así que empezó a arrojarle cosas también a ella. Todos eran un blanco para Manson. Cuando se aburrió de lanzar alimentos contra Sherman Hemsley, puso mi mano sobre la suya. Durante el resto de la película tan sólo sostuvo mi mano como si fuésemos adolescentes en nuestra primera cita. Cada vez que vuelvo a ver aquí y allá a ese personaje de largos cabellos fibrosos, labios pintados de negro, maquillaje blanco y ojos delineados en forma desparejada, recuerdo lo surrealista de aquel momento. Durante toda la proyección, no dejó de formular comentarios ingeniosos. Me sorprendió lo inteligente y reflexivo que era. Cuando yo aparecí en la pantalla, empezó a ovacionarme. Como me sentía más cómoda, puse mi mano sobre su pierna. No hice conscientemente nada sexual, pero al instante mismo de tocarlo él se inhibió y pareció incómodo. Era muy amable, o al menos tan amable como pudo serlo alguien que se define así mismo el Anticristo. Más tarde me incitó a salir con él y su banda. Yo tenía una limusina mejor, pues había insistido en conseguir un Mercedes, así que Manson, su bajista Twiggy Ramirez (quien no pronunció palabra en toda la noche) y Billy Corgan, del grupo Smashing Pumpkins, nos montamos en mi limusina.
-Miren esto- dijo Manson y se echó sobre su mano un puñado de píldoras de diferentes formas y colores, que enseguida se echó en la boca entre carcajadas, como si no fuese más que una inmensa broma. De haberme tomado todos esos calmantes y relajantes musculares, yo no habría sobrevivido ni media hora. Cuando todos los demás quedaron incapacitados (y los ojos de Twiggy rodaban hacia atrás y Billy babeaba sobre su remera), Manson halló el momento para besarme. Una voz interna me alentó y pensé: "haz que suceda". Saliendo de la limusina, al llegar a la fiesta, todos me miraban con curiosidad. Supuse que sería por mis acompañantes, pero cuando pasé ante un espejo comprendí que tenía lápiz labial negro en todo el rostro. Era como si hubiese estado comiendo lodo. Manson no se apartó de mí lado en toda la noche. Incluso cuando iba al baño (y lo hacía con frecuencia debido a las grandes cantidades de cocaína que consumía), me pedía que lo acompañase hasta la puerta. No quería perderme de vista. Por fin encontramos un sillón y Manson arrojó su abrigo sobre mi falda y deslizó sus manos por debajo de mi vestido amarillo de Versace. Lo único que se me ocurrió era: "¿Cómo hace este tipo para mantener la concentración después de drogarse tanto?" Formábamos una pareja peculiar: yo era una versión exagerada y caricaturesca de la típica rubia estadounidense de pura cepa, y él la exageración de rebelde antiestadounidense. Me dijo que yo era muy diferente a la mayoría de las chicas con las que había salido, y a lo largo de toda la noche me presentó como su amiga de la playa. Y por más que no podíamos ser más distintos, entre ambos representábamos todo lo que los religiosos fundamentalistas y conservadores de derechas desearían suprimir de la cultura norteamericana. Después de quince minutos nos marchamos para ir a otra fiesta. Al salir de la limusina había paparazzi por todas partes, cegándonos con sus flashes. La primera persona que distinguí cuando me abrí paso entre la multitud fue Prince. Aunque parezca extraño, Manson lo conocía y nos presentó. Prince dijo "hola" e hizo el gesto de querer darme la mano. Nunca antes me había sentido tan inhibida en presencia de alguien. Era una persona sensual y hermosa como una chica. A unos pasos de distancia estaba Lenny Kravitz. Y luego nos encontramos con Sheryl Crow y las chicas de TLC, y Quincy Jones, quien me estrechó la mano con tanta fuerza que podría habérmela partido. Era alucinante.(…)
Cuando volvimos al hotel, me encontré de pronto a solas con Manson. Entonces tomé conciencia de que íbamos a tener sexo. Y me encantaba la idea: yo estaba sumamente excitada y él me gustaba mucho.
-Démonos un baño- me dijo cuando entramos a su habitación con la voz adormecida, profunda y lenta a causa de los calmantes. No me dio tiempo a responder. Sólo abrió el grifo, se quitó la ropa y se metió bajo el agua. Fue extraño verlo desnudo. Era alto, femenino, infantil y muy bien dotado y tenía el cuerpo colmado de cicatrices en distintas etapas de cicatrización. Yo tenía el prejuicio de que el sexo con él sería violento y alocado, pero él se portó de forma tierna y cariñosa. Me lavó de pies a cabeza, dedicándole a los pies casi cinco minutos. Las marcas de mi bikini parecían representar para él toda una novedad. Luego estuvo encima de mí durante casi una hora. Me llevó mucho tiempo asimilar la imagen del autoproclamado "dios de la fornicación" (King of Fuck) entrando y saliendo de mí con su culo blanco al aire. Sin secarnos nos trasladamos a la cama. Él empezó a lamerme el brazo por detrás de la muñeca, algo que nadie me había echo antes. Al principio me excitó, pero como continuó en ello durante mucho tiempo, me hizo pensar en el vampirismo. Eso fue lo único de todo lo que hizo que podía parecer ligeramente cercano a una perversión. Me pidió que me pusiese encima de él, así que lo monté. Tuvimos sexo con lentitud y lasitud. Pero cada vez que yo me aproximaba al orgasmo, Manson lo evitaba a fin de no acabar tampoco él. Me hubiera gustado decirle: “Haceme un favor, ponete a pensar en el béisbol y dejame acabar”, pero el odiaba los deportes. Finalmente, ya no pude contenerme. Cuando el intentaba alejarme por décima vez, aplaste mi cuerpo contra el suyo y frote hacia arriba y abajo contra el hueso de su pelvis hasta que acabamos juntos. Yo me derrumbe encima de el y cuando recupere el aliente, baje de la cama y empece a vestirme para marcharme.
-¿Donde vas?- preguntó el.
- A mi habitación – respondí
-Puedes quedarte en mi habitación si quieres.
-No, realmente debo marcharme. Tengo muchas cosas que hacer mañana.
-¿Por qué no te quedas y nos dormimos acurrucados? – insistió.
-¿Acabas de decir la maldita palabra “acurrucados”?
No me acurruque, pero seguí acostada a su lado un poco mas escuchándolo hablar sobre religión.Después de aquella velada, Manson empezó a telefonearme… todos los días. Cuando yo no estaba en casa. Él me dejaba en el contestador mensajes mitad humorísticos, mitad insanos, acerca de querer prender fuego o servirme como alimento de Corey Feldman. Desde mi matrimonio con Rod yo me sentía carente de amor y de sexo. Empecé a salir esporádicamente con Manson, pero cuanto mas lo conocía mas extravagante era su comportamiento. Me hablaba de su deseo de cojerse a chicas con prótesis en los miembros o hacerla una mamada a Twiggy. Y nunca supe con certeza hasta que punto hablaba en broma o en serio. Además quería darme por el culo con demasiada frecuencia para mi gusto. Cada vez que nos desnudábamos el iba directo había mi culo como una rata va al queso. Hasta el día de hoy Manson sigue resultándome atractivo, pero no podía imaginármelo como mi novio. De hecho, no era tanto que yo estuviese mas o menos enamorada de el, sino que yo seguía siendo una mujer casada, y todo aquel extraño asunto empezaba a parecerme un error. Demás esta decir que yo era muy discreta sobre nuestra aventura. Tan pronto como las fotos de los paparazzi nos capturaron, Howard Stern telefoneó para consultarme. Lo negué todo al aire y le dije que Manson y yo éramos solo amigos. Pero al día siguiente Manson fue a su programa y se despacho contándolo todo. Nunca hubiera supuesto que el era tan chismoso."

[Jenna Jameson en su didáctica autobiografía llamada "Como hacer el amor igual que una estrella del porno". La traducción española original sufrió alguna pequeña argentinización como para que quede más entendible para los visitantes de esta parte del planeta.]