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Die Schule

CUEVAS



♦ Dirección: Alsina 1671 [Congreso, Capital Federal]
♦ Capacidad: Alrededor de ¿600? personas

Un brote expansido de Omar Chaban en la zona de Congreso. El espacio es bien grande, reproduce el clima oscuro y berlinesco de Cemento aunque con mejores espacios y comodidades. Hay dos o tres ambitos distintos, podes estar en el recital o podes quedarte en la barra o en los extraños reservados con ventanas y paredes falsas, hay escaleras, barra grande y mucho personaje raro dando vuelta. Hay teatro, rock and roll y menos aglomeraciones que Cemento. [Revista "El Cazador" Octubre 1992]



Una vez más ese número 1 de la vieja revista de Symns sirve para ilustrar lo que se decía en la época para las cuevas que acá menciono.
"La Escuela" fue otro lugar para el rock comandado por el capitan Chabán. Este era el sitio donde muchas bandas hacian sus primeras armas ya que la capacidad, y los costos, eran mucho más reducidos que cemento. Era el lugar donde aprendían, crecian y se hacian grandes. Cuando ya las fechas en Die Schule explotaban, estaban listos para la universidad, la cual, claro esta quedaba en Estados Unidos 1234.
Por Die Schule pasaron todas las bandas de la época, desde la movida hardcore punk, hasta la mas rockera como La Renga y Los Piojos y mucho no importaba si se solventaban los gastos, la cosa pasaba por otro lado. Hay una anécdota contada por Cristian Aldana sobre uno de sus primeros shows en el local de la calle Alsina, que figura en un libro sobre Omar y dice lo siguiente: "Ponele que teníamos que juntar 3.000 pesos y faltaban 500, y yo venía de una cultura en donde una vez nos había pasado lo mismo en otro lugar y el sonidista al que no le pudimos pagar dijo: Flaco, está bien; me llevo el equipo de guitarra, cuando tengas la guita te lo devuelvo; yo le dije llevátelo, qué voy a hacer, cuando tenga la guita te lo pago en cuotas. Yo esa noche estaba esperando que venga Chabán y me diga: Mirá, vamos a ver cómo hacemos, me llevo la guitarra’. El tipo vino y me dijo: No cubrimos los gastos, pero sabes qué, en la próxima lo recuperamos”. Si, la época era otra, el rock no tenia sponsors y habian tipos como Chabán que pensaban en más que el billete, pero ya nos estamos metiendo en otras cuestiones.
Die Schule, para el que no lo conoció era un lugar, arquitectonicamente hablando, mucho más largo que ancho, siempre estaba sucio (pero mucho no nos importaba), tenia una barra larga de un lado y unos escalones haciendo de tribuna del otro.
Grandes grescas pasaron por ahi, son memorables las peleas entre los punks y los skinheads, y particularmente las puteadas que se comían en cada festipunk los doble fuerza y su vieja ideologia fachistoide de la que años después renegaron.
Die Schule no quedó en el recuerdo de nadie como un lugar memorable por su sonido, por su lujo o por los grandes espectáculos, pero eso es lo de menos, aca estamos hablando de otra cosa que no es fácil de explicar.

Los comentarios quedán abiertos para que los memoriosos cuenten las historias que vivieron allá en los dorados 90s en la escuelita de Congreso.



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1- Foto de como se encuentra actualmente la cuadra donde estaba el local.
2- Flyer sacado, una vez más, de HC en nuestros corazones

Teatro Arlequines

CUEVAS

El rock no nació para ser tocado en estadios. Las bandas forjan su caracter, crecen, se hacen grandes en pequeños reductos de los barrios que los vecinos suelen detestar por el sonido aturdidor que sale de sus paredes. En la época que no habian sponsors, sino ganas, en las pequeñas (y no tanto) Cuevas de la Ciudad de Buenos Aires se formaron miles y miles de bandas que quedaron en la historia de la música nacional. De esos lugares se trata esta sección, de rememorar sitios que hoy ya no existen (en la mayoria de casos) pero donde ocurrieron miles de cosas, tal vez mucho más interesantes que las que pasan hoy. El post es solo un disparador, no busca ser una biografia exacta de los lugares, sino una breve reseña de lo que significo en su momento tal o cual sucucho. Lo escribo yo, pero lo hacemos entre todos. Quedan los comentarios abiertos para llenarlos de anecdotas personales, el mail para que envien fotos y todo lo que se les ocurra de aquellos lugares que marcaron nuestra juventud.




♦ Dirección: Perú 571 [San Telmo, Capital Federal]
♦ Capacidad: Alrededor de 500 personas (pero terminaba entrando hasta el doble)
♦ Actualmente: Funciona como lugar de recitales y teatro y se llama Bs. As. Club

“Es un espacio ideal para el rock and roll, pero siempre mal aprovechado. Cada tipo que se hace cargo decide mantenerlo peor que antes. Camarines destrozados, lugar con clima sucio siguiendo la costumbre de los 80s (¡Bolicheros iluminados, los 90s exigen ámbitos agradables y buen tratamiento a la gente!). No es competitivo, suciedad, baños fétidos, decoraciones de horror, bandas amontonadas, un criterio de “damier”.
Pero el lugar esta a la espera de que alguien lo trate bien y sepa hacer la convocatoria. Por ahora no se puede confiar en llenar la sala. No logran ponerlo dentro del circuito”
[Revista el Cazador Nº 1 Octubre de 1992]



Al contrario de lo que decía la revista de Symns, en aquellos primeros años de la década del 90, el Teatro Arlequines llenaba la sala más de una vez por fin de semana. Arlequines era EL lugar donde la movida hardcore nacional de la época hacia explotar su furia. NDI, DAJ, BOD, EDO, entre otras, mas o menos olvidables, hacían su aparición desde Catalinas Sur imponiendo en Buenos Aires, y desde aquí para toda Sudamérica, un estilo “nuevo” inspirado en la movida de New York, principalmente. La Buenos Aires Hardcore se daba cita por aquellos años en un lugar llamado MacArthur que con el correr de los meses le fue quedando chico y por eso se tomó al Arlequines como central de operaciones del movimiento.
Visto de afuera, no es más que una puerta de madera que cuando se abre nos presenta a una larga escalera que nos lleva al primer piso (con suelo de madera) donde esta el escenario, la barra y los baños. Más de una vez, cuando el lugar era una caldera de enfermitos a los saltos, daba para pensar que eso se podía venir abajo en cualquier momento, algo que nunca ocurrió, pero que pudo haber sucedido tranquilamente.



En Arlequines se hizo la presentación del primer compilado hardcore argentino, llamado Mentes Abiertas, y según dicen esa noche habían entre 800 y 1000 personas, excediéndose en varios cientos la capacidad del lugar. Eran otros años, los controles brillaban por su ausencia, con solo coimear a la comisaría bastaba para que no molesten demasiado a los dueños de los locales.
Además de cientos y cientos de shows de grupos nacionales por ahí también pasaron bandas como Biohazard, Sick of it all, Agnostic Front, dando shows calientes como pocos, donde ante la falta de vallas la cosa solía terminar con más gente arriba del escenario que abajo.
Arlequines además de la movida hc punk también fue el lugar donde muchos grupos consagrados de hoy en día hicieron sus primeros recitales, cuando todavía Cemento les quedaba grande, digamos.
Como no podía ser de otra manera, el lugar fue cerrado después de lo de Cromagnon para volver a abrir varios años después con un nuevo nombre. Actualmente no es tan mugroso como decían los de “El Cazador” y el viejo moshpit hoy esta cubierto de mesitas y sillas haciendo imposible aquellos viejos pogos salvajes adolescentes que tanto disfrutabamos. El Buenos Aires Hardcore ya desapareció, pero Arlequines, siempre será Arlequines.



[La imágen del flyer, como también los videos fueron sacados de HC en nuestros corazones]

Cemento

CUEVAS

El rock no nació para ser tocado en estadios. Las bandas forjan su caracter, crecen, se hacen grandes en pequeños reductos de los barrios que los vecinos suelen detestar por el sonido aturdidor que sale de sus paredes.
En la época que no habian sponsors, sino ganas, en las pequeñas (y no tanto) Cuevas de la Ciudad de Buenos Aires se formaron miles y miles de bandas que quedaron en la historia de la música nacional. De esos lugares se trata esta seccion, de rememorar sitios que hoy ya no existen pero donde ocurrieron miles de cosas, tal vez mucho más interesantes que las que pasan hoy.
El post es solo un disparador, no busca ser una biografia exacta de los lugares, sino una breve reseña de lo que significo en su momento tal o cual sucucho. Lo escribo yo, pero lo hacemos entre todos. Quedan los comentarios abiertos para llenarlos de anecdotas personales, el mail para que envien fotos y todo lo que se les ocurra de aquellos lugares que marcaron nuestra juventud.




En 1985 Omar Chaban y Katja Alemann ya hartos de las constantes clausuras del Café Einstein decidieron ir un poquito más allá y un 28 de junio dieron el punta pie inicial al que terminó siendo el templo del rock por excelencia: CEMENTO. Chaban por aquellos días decía que lo que buscaba lograr con este nuevo emprendimiento era una mezcla de New York City con el Teatro San Martín, algo que mucho no le salió, digamos la verdad, aunque no tiene mayor importancia hoy en día. Cuenta la historia que el lanzamiento del galpón ubicado en Estados Unidos 1234 podía haber sido un año antes, sino fuera por una viga que se derrumbó lastimando a un obrero y dañando una buena parte de la nueva construcción, algo que tuvo como consecuencia que la pareja se fundiera monetariamente entre juicios laborales, la reparación de lo dañado y el levantamiento de la clausura demorando todo mucho más de lo pensado. Que Cemento haya sido clausurado antes de siquiera existir no es casual, la faja de clausura sería el eterno karma del local de Chaban.

En Cemento tocaron todas las bandas que después fueron “grandes” en el rock nacional, como así cientos de grupos olvidables que desaparecieron a los pocos shows. Chaban les abría la puerta a casi todos. Así fue como desfilaron desde Sumo hasta Patricio Rey y sus Redonditos De Ricota, desde 2 minutos hasta la Mona Jiménez dando su primer show en Capital Federal, desde Catupecu Machu, con entrada a $1, hasta A.N.I.M.A.L, todos ellos y millones más de diversos estilos, pisaron las tablas de aquel escenario.
El circuito del rock puso al local de la calle Estados Unidos como el lugar que había que tocar antes de terminar de jugar en las grandes ligas. Las bandas que reventaban Cemento 2 o 3 veces por fin de semana, eran las que estaban listas para animarse a Obras y de ahí hasta donde se pueda.
Se puede decir mucho de lo que sucedían aquellas noches en que Omar te recibía vestido de alguna manera extraña en la puerta y te invitaba a pasar. En Cemento siempre se podía entrar aunque no llegaras a saldar el valor de la entrada, te rebotaban en la ventanilla una o dos veces, pero a la tercera, cuando ya la banda estaba arrancando, terminabas entrando.  Tal vez dejando el romanticismo un poco de lado, podemos decir que en Cemento SIEMPRE hacia calor y que uno a veces lo terminaba odiando por esto. Era el único lugar del planeta tierra que las paredes transpiraban más que la gente. Los baños de Cemento son otra cosa que hay que destacar: inundados siempre, rotos siempre, a veces sucios, a veces con un olor a lavandina que los volvía inhabitables. Chaban solía decir que el no los arreglaba porque los punks lo rompían, y como creía que les gustaba así, así los dejaba.
Con el correr de los años Cemento sufrió varias clausuras. A los vecinos no solía gustarle el ambiente. No era fácil tener a una horda de punks o de metaleros o de Stones tomando vino en cartón en la puerta de tu casa y vomitando todo el barrio antes y después de los recitales. Por eso que cada tanto la municipalidad le caía encima y lo clausuraba por algunas semanas. Con esos sucesivos cierres y después de un festipunk violento en que los crestas se pelearon con unos boneheads que cayeron a romper todo (una tarde de domingo de esas interminables en las que tocaban 50 bandas), Chaban decide dejar afuera de sus shows por un tiempo a ciertas bandas punks esperando que se calmen un poco los ánimos. Así fue como todo un año, por ejemplo Flema, no tocó nunca allí y cuando lo empezó a hacer nuevamente ni se la anunciaba. En los flyers aparecía una misteriosa “banda invitadA” que tenia la tipografía del grupo de avellaneda. Para la misma época a Chaban se le ocurrió a modo de provocación sobre el público ortodoxo poner en todos los avisos que estaba “prohibido el uso de tachas y borcegos por disposición policial”, así que obligaba a los muchachos a desprenderse de estos elementos y hacerlos entrar despojados de su uniforme.Todos los que crecimos en la segunda mitad de los 80s o en los 90s pasamos por Cemento más de una vez, incluso en ocasiones estuvimos fines de semanas enteros ahí viendo bandas sin preocuparnos mucho más por el resto de la humanidad. La noche del 30 de diciembre del 2004, Crónica anunciaba con su parafernalia y amarillismo habitual un incendio en el local de Chaban. Algunos padres sin saber bien que sucedía fueron corriendo a la puerta de Estados Unidos al 1200 a reclamar por sus hijos. Esa noche tocaba Nuca y San Camaleón y Chávez, cantante de los primeros, al cuarto tema tuvo que parar el show y explicar un poco lo que sucedía y avisar de la gente que estaba afuera esperando a sus hijos. Esa fue la ultima vez que Cemento tuvo rock. La cacería de brujas que hubo luego de aquel fatídico incendio en Cromagnon hizo que el escenario del underground argentino, desapareciera para siempre.
En algún momento los ex trabajadores quisieron juntarse en cooperativa y volverlo a abrir, pero no paso de ser un proyecto.
Hoy cinco años después, todavía sigue en pie, con la misma apariencia de siempre, pero ya no es lo mismo, dicen que ahora se usa para guardar camionetas del gobierno de la ciudad. Vaya uno a saber.


Horacio “Gamexane” Villafañe (Todos Tus Muertos): Con TTM superamos los 100 shows ahí, la ultima vez fue en una etapa en que nos llamábamos Los Muertos (sin Fidel ni otro miembro original) en un festi con Flema, poco tiempo antes de la tragedia de Ricky Espinosa. Recuerdo cuando una vez probando sonido a la tarde se acerco Chaban a pedirnos que lo invitemos (a tocar) al pelado Luca prodan, estando ahí y conociéndonos de años anteriores le dijimos "que venga él a decirnos!",como que no se animaba a encararnos. Otra vez en otra prueba de sonido de Todos Tus Muertos le descubrimos el canuto de champán al turco y nos apoderamos de 6 botellas de Chandon, las tomamos y no pegamos una del pedo que teníamos. Y la peor que me pasó en Cemento fue cuando Fidel dejó sus adicciones y echó a quienes "fumaban tabaco, se drogaban y usaban remeras de los ramones”. La gente quedó atónita y yo lo único que pude hacer fue decirles "vengan conmigo!". Ese fue el principio del final de su paso por TTM, ahí se ganó entre nosotros el mote de "hueso de plástico" porque no lo quieren ni los perros.

Cristian Aldana (El otro yo): En esa época yo me enteraba de que había un show, tocaba Sumo y me excitaba en mi casa, decía: Quiero ir, la puta madre; le voy a decir a mi viejo si tiene unos mangos, y conseguía lo que podía. Me daban algo, tenía para el pasaje del tren, pero me colaba para no gastar, llegaba a la puerta y decía tengo tanto y después camino hasta Constitución y me vuelvo colado; y siempre estaba la posibilidad de hablar con Chabán. En esa época, Sumo metía cuatrocientas personas y yo estaba ahí saltando con la gente y todo gracias a Cemento y gracias a Chabán. Omar es un tipo de palabra, un tipo en quien se podía confiar, porque yo nunca firmé un contrato con Chabán para hacer ningún arreglo, lo digo de verdad, siempre fue de palabra y nunca hubo quilombo y si lo hubo se resolvió. Y hoy en día se nota la falta de él, se nota la falta de Cemento... es que la cosa se monopolizó. (Testimonio sacado del libro "Cuando el arte ataque" dedicado al dueño de Cemento, Cromagnon y otros tantos lugares)