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LA FIESTA DEL INFIERNO

VIDA DE RATAS

Fue un viernes, de eso me acuerdo. Fue un agosto caluroso, como el del 2009, solo que de 1995. Habíamos arreglado con los chicos llegar tipo 14 hs a la casa comunitaria de Banfield, que era sala de ensayo, vivienda y cogedero. La estación Constitución no era lo que hoy día, y en la estación de Banfield había un viejo cartel de tiempos de los ingleses con algunas letras borrosas. 4 cuadras y estuvimos. Un timbre, dos timbres y el por esos días apodado Mala Yi nos vino a abrir la puerta con un vestido de mujer, y zapatillas All Star rojas. La casa comunitaria tenía un estilo sureño común: una puertita baja de tablas de madera con traba, pilares de cemento bajos, un caminito de piedras y el acceso a la puerta principal. ¿Por qué me acuerdo de esos detalles? Ah...vaya Freud a saber...

Adentro, la galaxia Brujos te comía la cabeza: muñecos, telas, afiches de fechas, velas, espejos con tules, mesa de la abuela con mantel de hule y una bola de espejos como iluminación. Atrás estaba la cocina: en la heladera un montón de etiquetas de los fideos Don Felipe, alimentación básica de la troupe y gurú espiritual junto con los bizcochitos de grasa Don Satur. Una mesa redonda y una lámpara con una manijita para bajarla: era para las jornadas de poker. Lee Chi, gran jugador, nos mostró la manga, la gorra con birrete y el maletín que contenía paño y cartas para hacer las jugadas muy profesionales. Tenía su camisa blanca, el brazalete y una actitud a toda prueba: consideraba su tarea como un profesional. Las apuestas consistían en fideos y bizcochitos. Jugaban un día fijo por semana (creo que era los martes) toda la noche. El poker era un deporte de hombres, decían: ese día se sacaban los vestidos.
La casa tenía algunas piezas con unos roperos enormes: Los Brujos tenían mucho vestuario, siempre supervisado por Verónica, la novia de Mala Yi.
Ustedes recordarán a los dos cantantes: Robo Yi, Ale, de pelo negro, lacio, flaco como espiga, y nariz importante, que a mí siempre me hizo acordar a un personaje de historieta, Lupín (pregunten a sus padres) Y Mala Yi, Ricki, el rubio de pelo largo medio con ondas, más relleno, y supertemerario: hacía poco había hecho toda una gira del Nuevo Rock Argentino con muletas y yeso a causa de subirse a la alfombra mágica (pregunten a sus padres) y volar por los aires. Verónica, su novia, era vestuarista, escenográfa, asesora de imágen y costurera. Y la única mujer estable que tenía habilitada la entrada a la casa. Ahora es una diseñadora importante, pero su carrera comenzó allí.
La cosa comenzó cuando el musicalizador de la Heavy, Federico Kanemann, entró a trabajar en Much Music y con unos amigos se nos ocurrió hacer un piloto de un programa que se llamaría “Desde Adentro”, en el que intentaríamos mostrar “el otro lado” de las bandas. Es decir: sacarlos un poco del contexto de la nota en piso y la promoción de actividades, y meternos en lo cotidiano, en el día a día. Lo hablamos con Fede y nos dijo que podía mostrarlo en el canal, pero que teníamos que llevar algo en concreto. Así que nos juntamos y pensando la idea surgió un nombre apenitas comenzando: Los Brujos.



Eran una banda increíble: multicolores, buenos músicos, grandes frontmans. Vivían algunos de ellos comunitariamente, tenían un equipo de trabajo sólido, y me caían super bien. En su momento fue un laburo insertarlos dentro del público de la Heavy, pero gracias a temas como Kanishka!, El Pececito, Yo caí por tu amor y tantos otros la gente les tomó cariño: terminaron siendo uno de los platos fuertes (hicimos un domingo de cena con ellos, vinieron a las cenas de fin de año, dieron muchas notas, etc).
El contacto fue con Lee-Chi, Sergio Moreno en la partida de nacimiento. Bajista, manager, y relaciones públicas. ¡Dale! Lo hacemos! Y allí fuímos, con un par de cámaras. Antes de filmar charlamos un rato, y en el medio yo me fuí con Lee (pollera gris, borcegos del ejército de salvación) a comprar bebidas y recorrer el barrio. Las vecinas lo saludaban con cariño, eso recuerdo. Los Brujos estaban perfectamente integrados a la mística barrial de esa calle a 4 cuadras de la estación de Banfield. El kioskero anotó la compra en una libreta, como en las viejas pulperías. Y cuando volvimos, dada mi imposibilidad de jugar poker (nunca aprendí...) y a que había llegado Verónica, comenzó la filmación del piloto que nunca supe siquiera si llegó a ser visto por alguién en Much Music. Filmamos a Rey Mental y X Mental poniéndose botas y trajes plateados, mientras Verónica subía cierres y alcanzaba peines. Lee Chi se puso un gorro con puntas, y los cantantes unas botas altas. Lee, el baterista, era el más simple: un chaleco plateado, unas calzas y zapatillas. “Sino, como toco?” decía con un dejo de realidad. Tuvimos que cambiar dos videos en la filmadora: era muchísimo el material. Los Brujos saltaban, cantaban, salían a la puerta con los vecinos, caminaban hasta la estación de tren, cocinaban fideos en una olla de 10 litros y correteaban por el césped. Hasta tocaron dos temas en la sala de ensayo, con plataformas y pelucas. Y escuchamos los demos de lo que sería Guerra de Nervios, esa locura de disco que insumiría 400 horas de grabación bancadas por un sello grande y que terminaría astillando uno de los grupos más divertidos y talentosos que dió la escena local.
Era de noche cuando partimos de allí con una invitación: en septiembre (o puede ser noviembre) había fiesta. “Vengan con quien quieran, están todos invitados”. Y allí fuímos, por supuesto.
Fue un sábado: Federico Burki, amigo de amigos, tenía una familia que contaba con camiones y camionetas. En una de ellas nos amuchamos Claudia, Gustavo, Miguelito Mora, Olmedo, Fede Kanemann, no recuerdo si Cesar Fuentes Rodriguez y hasta aquí llega mi memoria. Al arribar la casa era una explosión: luces a mil, bebidas de todo tipo y color (había ponche!!!) y caras conocidas: Horacio Cabak (había ido al colegio con algunos de ellos), los Kuriaki, Babasónicos, EOY, cuanto músico del sur hubiera, periodistas (estaba todo el Sí de Clarín, por ejemplo), pendejas producidas, chicas de lentes, un par de familiares (sentados al fondo en una mesa con botellas de vino y cara de “son buenos chicos a pesar de los amigos que tienen”) y varias pistas con músicas diferentes (en una sonaba Sonic Youth, en otra Bee Gees y Michael Jackson, en otra La Mona Jimenez). ¿Comida? Ni lo sueñen. Bebida, muchaaaaaaa. Toda la que se imaginen. Poca droga: los dueños de casa no eran gente de ese palo, y parece que sus amigos y conocidos tampoco. (Acá hago un apartado: Los Brujos apenas si tomaban algo de alcohol, y alguno que otro prendía un faso. El resto? Gaseosa, fideos, y bizcochitos. Durante muchos años hubo gente que pensó que eran así por lisérgicos. Fin del mito: eran así porque estaban muy locos, sin estimulantes dañinos). Nos quedamos hasta que varios fueron doblando, y antes de que nuestro conductor y amigo nos dejara varados en Banfield por irse tras una falda emprendimos la retirada. Claudia recuerda el viaje de vuelta como una pesadilla: resulta que Burki tenía unos cassettes en la cabina y yo quería escuchar un tema de Megadeth: Symphony of destruction. Y no lo encontrábamos, así que meta adelantar y atrasar el cassette...con el detalle de que el volante quedaba solo, lo que despertó la ira de Claudia, la única abstemia, que trataba de que nos dejemos de joder y escuchemos cualquier cosa que nos permitiera llegar vivos a casa. El resto de la troupe dormía la mona atrás de la camioneta, y de cómo llegamos a casa y demás no me acuerdo: sábado de fiesta, bebidas, amigos, baile, fiesta....ustedes recordarían? Eso sí: el domingo estuve de pie a tiempo para llegar al trabajo.
Los Brujos sacaron finalmente Guerra de Nervios.
La camioneta de Fede Burki nos llevó a otras fiestas.
Kanemann trabajó un tiempo más en Much Music y luego no.
Desde Adentro no pasó de un piloto (un amigo nos prestó la isla de edición, otro lo cortó y otro le puso las letras) y nunca nos contestaron siquiera si lo habían visto.
Much Music hoy día difunde Montaner e Infierno 18.
Verónica Ivaldi es una diseñadora conocida.
Lee Chi vende remeras e hizo fortuna, X Mental usa su nombre verdadero cuando toca la guitarra con EOY (Gabriel Guerrisi), Rey Mental es Fabio Rey, muy reputado como profesor y al frente de Fanfarrón, su proyecto de folklore, Quique Ilid ha tocado con medio país y está en Klemm, Ricky Rua cambió vocales por tocar batería y está en Bola de Fuego y Alejandro Alaci sacó un disco con su nombre y forma parte de Electrón.
Solo espero que hayan entendido algo: en los 90´s la cosa tuvo sus tintes bizarros, pero hubo un movimiento creativo increíble. Y justamente la zona sur del gran buenos aires ardió: desde Paoletti (Monte Grande) a Babasónicos (Turdera), desde Peligros Gorriones (La Plata) a EOY (Temperley). Yo siempre pensaba en esto: los chicos hard rock y soft rock que iban a Halley, llevaban la ropa para cambiarse en una bolsita y mutaban en Bon Jovis del subdesarrollo en el bar de la esquina del boliche. Los chicos del sur compraban fiado en el kiosco con vestidos floreados, lucían crestas, y escuchaban discos de Sonic Youth a todo volumen a la hora de la merienda.
No sé si volverán Los Brujos: yo me voy a quedar para siempre con la adrenalina de esos shows donde seis locos sureños volaban por los aires, se vestían de plateado, se ponían pelucas de colores y gritaban poseídos “ya comenzó la fiesta del infierno/ fiesta a donde a nadie le importa un cuerno/ amiguito quiero fuego/ que me queme el cuerpo entero/ estoy esperando al diablo/ vos sabes de lo que hablo” y no creo que sea posible repetirla.
Ahora me parece que les toca a muchos de ustedes volar por los escenarios, distorsionar, y hacernos volver a sentir que la música puede volver a ser divertida, una fiesta, un riesgo, un deseo. Ese que nos hace poner el mismo CD a sonar por horas. Y que nos hace comprar una entrada y viajar en una camioneta porque hay joda.
Hagánlo, sí? Nosotros ya lo hemos pasado muy bien....



[Pueden encontrar más videos increibles en el canal de este muchacho en youtube]

BUENOS AIRES HARDCORE!

VIDA DE RATAS

Hardcore es una cultura, que no acepta posturas estupidas.
Hardcore es lo que necesitas, para tus ideas poder expresar.
Hardcore es lo que tenemos, para luchar contra lo que no queremos.
Hardcore es la unión de ideas de los jóvenes de hoy.

No lo podemos evitar, el Hardcore esta dentro nuestro.
Creamos en la unidad, para formar un movimiento.

Hardcore para entender, lo que nosotros queremos ser.
Hardcore seguir adelante, y hacia atrás no, no volver.
Hardcore apartar a la gente que nunca entenderá.
Hardcore una razón mas, para volver a pensar.

No lo podemos evitar, el Hardcore esta dentro nuestro.
Creamos en la unidad, para formar un movimiento.

BUENOS AIRES HARDCORE, BUENOS AIRES HARDCORE
BUENOS AIRES HARDCORE, BUENOS AIRES HARDCORE

[Buenos Aires Hardcore / DAJ]


En los 80´s y durante unos años yo viví en Catalinas Sur, así que mi primer contacto con el BAHC no tuvo que ver con la radio ni revistas ni nada similar: conocí el germen cuando iba de compras al supermercado. Porque, les explico: Catalinas Sur es una ciudad en sí mism, el barrio comienza pasando Parque Lezama, detrás del Hospital Argerich, en el barrio de la Boca. Son unos complejos de departamentos (miles!) que tienen su colegio, su iglesia, su plaza y rampas. Yo vivía justo detrás de la iglesia (un saludo a los boy scouts que a las 8 de la mañana de los sábados se entrenaban como pequeños Rambos) en un piso 8vo. del edificio 18.
Para ir al supermercado debía atravesar todo el complejo, pasando por una plaza de cemento donde a toda hora se empezaba a ver unos niños con skates y vestimentas de lo más llamativas: camisas a cuadros, bermudas, medias ¾ gruesas, pelo corto, zapatillas hechas mierda, en fin...
Catalinas Sur era un complejo grande que tenía su propio grupo de teatro, una sociedad de fomento de las de antes (con señores grandes que jugaban bochas y damas mientras le daban al tintillo en vaso durax, aquellos que duraban toda la vida), con habitantes como Eduardo de la Puente (que hacía revistas independientes y laburaba de prensa para varias bandas, con lo cual cuando Mario Pergolini iba a amanecerse por allí la gente no se les tiraba encima porque no los conocía nadie), Horacio del Prado (era periodista y laburaba en El Porteño, que –junto con la revista Humor – era como “la” revista de política y cultura), varios Bomberos Voluntarios, un montón de señoras, algunos darkies, un centenar de punteros políticos y todos sus habitantes unidos por un rasgo en común: sí o sí debíamos tener botas de lluvia (las mías eran Topper amarillas con felpa bordó dentro) porque cuando llovía solía inundarse y no había manera de salir de allí. Era un barrio tranqui, cuyo mayor agite era algún viejo anarquista de la FORA repartiendo panfletos para los actos del 1ro. de Mayo en Plaza Once, así que cuando comenzaron a aparecer los niños HC lo único que se intentaba era no ser atropellados cuando las tablas volaban al mismísimo diablo y esquivarlos lo más cuidadosamente que se podía (en una época comenzaron a juntarse muchos realmente). No era raro además que los chicos escucharan música en esos grabadores tremendos de los ochentas (unos armatostes cuadrados grises) y en poco tiempo se los comenzara a ver con instrumentos colgando.



Yo me fuí de Catalinas Sur y años después un joven con medias ¾ gruesas y bermudas, camisa a cuadros y pelo cortito se aparece con un cd: era el compilado Mentes Abiertas. Uno de los pibitos que yo me cruzaba en Catalinas Sur era Lucky de DAJ, uno de los impulsores del Mentes, cuyo subtitulo rezaba “La verdadera Invasión” e incluía las siguientes bandas: BOD (Buscando otra diversión), IDS (Inminente Destrucción Social), NDI (No Demuestra Interés), Krisis Nerviosa, 2 Minutos, EDO (Existencia de Odio), Venganza, y DAJ (Diferentes Actitudes Juveniles).
La historia de como se gestó el sello (Mentes Abiertas) y como se hizo el compilado es sencilla: Lucky y Fede de DAJ se juntaron con Christian de IDS (se conocían de recitales) y comenzaron a armar la logística. Lucky quería hacer un compilado de 20 bandas (sí: 20!), y Christian lo bajó a la tierra: cerraron en 8. Lo pensaron como una manera de difundir sus bandas y las de sus amigos (salvo EDO que había sacado una Producción Independiente y llevaban más tiempo tocando). Los chicos de Catalinas habían aprendido bastante en esos tiempos: averiguaron costos para fabricar cassettes y CD´s, contactaron las bandas, organizaron shows y pusieron plata de sus bolsillos. Los chicos HC fueron, en aquellos tiempos, una máquina de producir: eran organizados (en sus conciertos todos pagaban entrada ya que el dinero se reinvertía en sacar nuevas producciones y –más adelante- en bajar a bandas que les gustaban), tenían contactos (por carta, si...recuerden que el mail fue posterior!) con las movidas yanquis y europeas, tocaban todos con todos y en unos meses llevaban mil personas por show y dejaban gente afuera.
Si, así como lo leen.

 


Comenzaron a aparecer zines y programas de radio donde difundir la propuesta (nunca tuvieron mucha cabida en los medios, por cierto) y lo paradójico fue que la banda que más sacó provecho del compilado fue la única que no era HC: Dos Minutos reventó con el “Ya no sos igual” y firmaron contrato con un sello grande, previa disputa (realmente tuvieron muchas ofertas para grabar). La inclusión de 2 minutos en el Mentes se debió a que ellos tenían un demo con los temas (incluyeron Arrebato) y muchas de las bandas HC no alcanzaron a juntar la plata para grabar, así que entraron: si tienen oportunidad de escuchar el disco verán la diferencia en la calidad de sonido entre banda y banda, y de 2 Minutos no se olvidarán más....
El Mentes Abiertas era muy raro de escuchar: EDO llevaba ya un par de años tocando y varios cambios de formación, con lo cual sonaban muy poderosos (de hecho en la foto aparece Luis Cederborg, que al poco tiempo formó Vibrión con su hermano Gustavo, dedicándose al grindcore), los de Catalinas eran más ideológicos y viscerales y No Demuestra Interés ya se destacaba por lo que más tarde los haría sobresalir (y se lo harían pagar muy caro) de la movida: la lírica y la poca disciplina de ghetto.
Porque la movida del BAHC tenía características de ghetto: en la ropa, en como se movían, en su filosofía de vida, en lo masculino (las novias y amigas por lo general cobraban entradas y se ocupaban de las ferias, pero no había prácticamente mujeres en los shows). Como ejemplo, mientras que Flema vendía 10000 producciones y no veían un centavo, Mentes Abiertas editaba producciones de DAJ, Doble Fuerza, Bien Desocupados y la movida HC comenzaba a extenderse: nuevos sellos (Frost Bite, Pinhead), cantidad de bandas bajando (Agnostic Front, Sick of it All, DRI, Suicidal Tendencies, Henry Rollins, Biohazard, Bad Religion) y un montón de chicos en salas de ensayo comenzaron a poner en evidencia las diferencias: estilos, purismo (llegaron a pelearse entre vegetarianos ovo lácteos y veganos!), mitos (que Biohazard le robó a DAJ la idea del chico con la máscara de gas que usó en State of the world adress es la que más recuerdo), qué bandas bajaba cada productora, dinero (si: fue una movida que generó dinero en su momento), y comenzaron las dedicatorias: Nekro cantando “Necesitas ver sus fotos para vestirte y posar/ necesitas leer sus letras para saber como hablar/ necesitas ver sus videos para saber como actuar/ y tú me hablas de libertad/ y estás atado a su forma de ser/ acaso los supuestos pensantes se transformaron en robots?/ mirate un poco y dime si no es verdad/ eres de la BAHC o de la New York City clon?/ HC pose!” (New York City clon) en el disco debut de Fun People, Anesthesia, los DAJ con su lema: “Luchar unidos o caer divididos”, No Demuestra Interés dando shows a sala semivacía por el “pecado” de haberse corrido de la movida y sacado ese tremendo disco que es Mensaje no preciso de imágen (con temas que no “respetaban” la duración de 2 o 3 minutos máximo, y Adrián Outeda cantando eso de “Hablando palabras muertas/ solo recuerda/ de su pasado, hoy su destino tan gris y cansado/ cae en su lecho gastado/ por el surco más doliente de un recuerdo inesperado”) y peleándose a muerte con Gustavo Olmedo por una crítica publicada en Madhouse donde los mató tras un show de Arlequines, la visita de Agnostic Front del año 94 o 95 donde Roger Miret (uno de los ideólogos de la movida) se manifestaba “buscando algo más en la vida... acabo de tener una hija y vivo en una casa comunitaria así que me puse a estudiar porque mucho más no podré seguir así, estoy cursando historia en la universidad y planeo trabajar de ello en poco tiempo más”.

 


Con muchas de las bandas despidiéndose ya de la escena se editó en 1996 Mentes Abiertas vol. 2: Reevolución con bandas que no integraban el movimiento en su origen (Cabezones, Espías Secretos, Dixie Dinamite, etc) y que pasó desapercibido.
Hoy muchas de las bandas pioneras están de regreso, y la movida HC recupera su historia a través de documentales, libros y cientos de videos subidos a youtube. Tal vez la experiencia anterior traiga calma y permita la convivencia de una movida independiente muy grande, muy sentida, muy gozada.
Lo que yo les conté es de cuando no había internet, y los pibitos se juntaban en una plaza de cemento a andar en skate y compartir cassettes grabados con tapitas de colores de sus bandas favoritas. Y al cabo de un par de años manejaban sus sellos, componían, hacían radio, escribían y tocaban para muchas personas que querían ser como ellos.
Y lo que quiero contarles es una última anécdota: algunos deben recordar que a fines del año 2000 se preanunciaba el fin del mundo: el efecto Y2K en las computadoras, el mundo volando en pedazos, en fin...que nos ibamos a morir todos, incluídas nuestras amadas pcs... tristeza! Bueno, un grupo de personas marchamos a morirnos a Mar Azul con la simple lógica de que ya que nos íbamos a ir del mundo por lo menos lo haríamos en un lugar hermoso y de joda. Bien sencillo. El cambio de siglo nos encontró habiendo cenado rico y tirando fuegos artificiales en la playa, y fue como a las seis de la mañana que nos dimos cuenta que no había pasado nada: de nuestras compus no sabíamos, pero el mundo seguía en pie. Así que nos fuímos a comer pizza. En ese grupo de sobrevivientes que volvió a la Capital Federal estaba el sr. Adrian Outeda, frontman de Satan Dealers. Aquel de NDI, el que se peleó con Gustavo Olmedo.

Como ha seguido vivo y Lucas, Sebastián, Marcelo y Leo también, hace unos meses que se han hecho cargo de su historia y andan por allí, ensayando.
Porque el 12 de diciembre vuelve No Demuestra Interés, mis amigos. Nos encontraremos en el Teatro de Flores los que los vimos alguna vez y los que no lo vieron nunca. Los que atesoramos ese cassette compartido con Eterna Fuerza Natural, aquel que traía Murallas. Los que rayamos Extremo Sur cantando Por debajo de tus influencias y Tu Fin. Los que cada tanto nos cargamos Mensaje no preciso de imágen y viajamos con Adrián a la Boca, a la melancolía, al ser uno mismo, a la alegría melancólica de crecer, dejando el ghetto y la camiseta pero no los ideales, y ojalá vengan aquellos que solo bajaron sus discos de algún sitio, o vieron algún viejo video posteado en you tube.
Stay Free seguramente charlará largo y tendido con los No Demuestra, porque los queremos y disfrutamos hace mucho. Para mí la fecha del show fue una de las noticias del año. Espero puedan compartir la alegría.
Y saludos a Lucky, a Christian, a Fede, a Tavo de EDO, a Luis Cederborg (si alguién sabe de él cuenten si sigue en Holanda, qué guitarrista tremendo!), a Gianni, a Maxi de Rosario (parece que sigue! Tenía 15 años y ya tenía un sello!), a Catalinas Sur, y los viejitos anarquistas. Y ojalá ahora que somos adultos ya no nos preocupemos tanto por el purismo, o si come productos derivados de la vaca o no. La música ha cambiado el mundo, la música me ha cambiado a mí. Ojalá a ustedes también....


EVARISTO PÁRAMOS: Ser punk siempre fue raro

VIDA DE RATAS

Los pibes del `76 desempleados que sufrían la economía Thatcher pasando el tiempo entre cheque y cheque en UK, los newyorquinos poco patrióticos hijos de la posguerra, en fin, uno entendería la cresta, el cuero vinilico y los alfileres de gancho. Yo les voy a contar hoy de un chico nacido, criado y que aún vive en un pueblo llamado Salvatierra. Un pueblo donde viven 2300 personas que, en su gran mayoría, esperan la muerte. No por stress, por atentados, por vacío existencial o por la crisis económica mundial. La mayoría de los habitantes de Salvatierra esperan la muerte por vejez, mientras van al club barrial a jugar dados, tomar jerez y vivir como en el 1900. Evaristo no nació allí (por eso no es vasco, nació en Galicia) pero fue a vivir de tan chico que es uno más de ellos, y le tiene tanto miedo a morir por causas externas que, a pesar de sus excesos con las drogas y el alcohol, no quiere viajar en avión.

“Queridos amiguitos, en este mundo todo está bajo control.../ ¿todo? ¡No! Una aldea poblada por irreductibles galos resiste ahora y siempre al invasor con una poción mágica que los hace invencibles: el cerebro/ Somos los nietos de los obreros que nunca pudisteis matar, por eso nunca, nunca votamos para la Alianza Popular,/ ni al PSOE ni a sus traidores ni a ninguno de los demás/ Somos los nietos de los que perdieron la Guerra Civil/ ¡No somos nada!/ ¡No somos nada!”


Cuando Evaristo desembarcó en Argentina ya era un punk grande: se había negado a salir de España por años. Esto provocó que ya fuera un punk con arrugas, y un cuerpo en condiciones medio de devastación. El punk bravo, el vasco jodido, no quería viajar en avión: “Yo me moriré de cirrósico o en una batahola, pero no me moriré en una lata de sardinas que vuela sobre el mar”.
Evaristo nos contaba una noche fría en la radio su lógica: la persona que manejaba el avión podía haber tomado un ácido o no haber dormido o peleado con su mujer días antes de volar, “y yo en el medio del mar, te imaginas? Esa lata de sardinas caída y yo que ni siquiera sé nadar y en caso supiera estaría tan borracho que ni me daría cuenta y así me moriría, porque uno se fue de rollo de ácido o se hubiera enrollado con su mujer....No, no. Yo me quedo en Salvatierra: allí te mueres de aburrimiento, pero te mueres de viejo....Te mueres jugando cartas o en la cama, no porque un cacharro manejado por un demente se cae...
Evaristo vino varias veces a la radio. Yo las contaría así: estaba casado, la mujer se cansó de él y lo dejó, estaba cirrósico y tenía un ceño fruncido siempre, lo que daba pautas de un carácter difícil. Ya no era el pibe que había armado La Polla Records de puro aburrimiento. Era un hombre con un hígado roto, al que no le gustaba salir de su pueblo –en España se bancaba hacer giras, porque viajaba en micro- y que no entendía porque lo querían entrevistar, besar, que les firme cosas.
Yo les digo mi impresión: Evaristo fue el único punk que conocí.
Chiquito, a puro mal humor, sin importarle un pito cuantas entradas más se vendían por sus entrevistas.

Vean esta foto:


Luego de posar –no le quedó otra- me llevó al pasillo y me dijo: “Si quieres tener un recuerdo mío escucha mis discos, no soy tan agraciado como para que me cuelgues en la pared”.

Yo le conté un poco que no me sacaba fotos con nadie, y le pedí disculpas. El me dijo: “Se notó que no eres de esas, por esto te lo digo...” Y yo me sentí una hormiga. Lo juro. Porque él tenía razón....
Evaristo vino a la radio todas las veces que hizo shows en Argentina. Siempre estábamos hasta último momento esperándolo, porque nunca confirmaba. Pero venía.
Incluso en el 94, que se enojó mal: resulta que no se sabe como en España se había distribuido la nota del año anterior (se vendían unos cassettes truchos en el Parque Rivadavia, y parece que alguién los llevó en la valija a España) donde se lo “acusaba” de apoyar a la ETA.
Evaristo es vasco: nació en Galicia, pero es vasco. Y si algo no tiene es la zoncera demagógica. Fue contundente: “Yo no necesito venir a una radio de Argentina a hacerme el héroe. A quién apoyo o dejo de apoyar es algo que expongo en España, donde vivo y viviré. Imaginate verme metido en un rollo diplomático solo porque digo tal o cual cosa... yo de política opino donde vivo, sino sería un gilipollas: me voy de viaje y soy el terrorista más grande del mundo, y después vuelvo a mi país y me enrolo pa´votar....Yo me enrolo pa´votar y opino en mi país, no en cualquier lado...
La Polla Records nació en 1979 fruto del aburrimiento de los pocos jóvenes de Salvatierra que no se habían ido a otra ciudad a cursar en la Universidad o a escapar del tedio y la monotonía del pueblo. Fueron La Polla “porque repetíamos todo el tiempo el juramento de “Me cago en la polla!” y le agregamos el records por los records de atletismo: como te darás cuenta no eramos unos seres muy pensantes, estábamos más ocupados en hacer ruido que en si nos ibamos a hacer conocidos... lo que era una majadez: qué chavales teñidos, con aros y drogones de un pueblo iban a salir de allí? Nos juntamos porque estábamos tan intoxicados y perdidos que no se nos ocurrió otro rollo...

“Salve, Regina! Mater misericordia/.mater misericordia/ Opus Dei oh no!”


Evaristo y la Polla Records no se privaron de nada: le pegaron tanto al punk como a la iglesia. Cuando en el Salve! sacaban un paraguas para protegerse de los escupitajos un día se dieron cuenta que la gente esperaba eso y no lo sacaron más, porque a Evaristo le jodía “la estupidez de la gente... tendrías que ver... sonaba el primer acorde del Salve! y ya estaban todos los macarras ahí juntando todo lo que no habían largado en el mes a ver si le apuntaban al paraguas... que cortedad, tío! Qué mierda! Y el primer día que no saqué el paraguas pues que me usaron a mí de paraguas y ahí no tuve más que tirarme de cabezas a caerles de culo a los escupidores y acabamos de puños y... el show que sé yo donde quedó, porque yo me encabroné y me fuí de allí a tomarme unos tragos... yo cuando me pongo de narices es como que me ciego y me olvido, aparte cuando me vienen a ver a mí y a la Polla ya saben que no somos los rolling stones o rod stewart, así que... a joderse!

“Mogollón de gente vive tristemente y van a morir democráticamente y yo no quiero callarme/ la moral prohibe que nadie proteste, ellos dicen ¡Mierda! Nosotros Amén/ Amén/ a menudo llueve”


Salvatierra tenía sus particularidades: era un pueblo de viejos, con un club donde los ancianos se la pasaban bomba jugando dominó o barajas. Como en toda España, la plaza tenía una iglesia y la fiesta del pueblo era ”una noñez!!!! La fiesta de Salvatierra consiste en tirar a un chivo del campanario... I"maginate nomás el pobre animal gritando como un descosido mientras lo suben, lo atan –porque le atan las patas para que de vueltas en un aspa y se maree- y luego le cortan las sogas y lo largan a volar encima de las cabezas de un montón de gilipollas ya medio pasados de festejos y el pobre animal a los brincos en el aire y.... Yo me entretuve muchos años deseando que el chivo le cayera por la cabeza a unos cuantos y le dejara los sesos del cerebro a la vista pero no, ni en eso he tenido suerte. Hay personas tan brutas! Yo a veces creo que he sido tan excesivo con las drogas porque sino me hubiera tenido que agarrar a golpes de puñeta con los del chivo, con los de la tomatina, con los de los naranjazos, con los que torean en San Fermín, Qué personas cortas de cerebro! Qué vidas sin emociones! Y ahí los ves babeando, con el animal desangrándose ante ellos, o atiborrados de tomates podridos y me da que pensar, qué vida llevan esas personas? Yo soy el antisocial porque uso cresta o me perforo las orejas? Así van las cosas, como veras. Yo tengo cirrosis, mi hígado no dá más y cuando pueden me meten en la cárcel hasta el otro día, ellos... son buenos contribuyentes, son ciudadanos ejemplares... que les jodan por culo, como decimos allá!

“Hay mucha gente, que es muy inocente / y piensa que Jamaica es un ska!/ las multinacionales hicieron a Bob Marley/ vendieron reggae, marihuana/
Es un ritmo muy bailable/ y en Jamaica lo bailan/ la dictadura con el hambre....”


Evaristo se enojaba mucho si alguien le preguntaba acerca de drogas. Se nombraba a si mismo como “aficionado”, pero tenía claro que “él que habla de drogas es porque no las consume... Yo hago tal o aquello por aburrimiento, por puro pasota... pero a nadie le debería importar mi vida, eso es algo que no entiendo...pa´que quieren oirme fuera de la banda? Yo hice una banda para que la vida se me haga más pasable, porque ustedes deberían venir a visitar los pueblos de mierda en que yo vivo! Ahora... hay que ser majareto (expresión que usaba a menudo) para copiar o escuchar lo que yo digo o hago. Por eso la iglesia tiene tanto poder: porque las personas necesitan que alguien les diga que hacer. Yo aborrezco eso. Así que nah, que nadie me venga que se hizo la cresta o se fumó un cigarro por mí. Yo apenas si puedo conmigo cada día para que otros me tomen de ejemplo...

No les voy a contar de los shows de La Polla Records en Argentina porque fueron un infierno: la gente había comprado todo lo que de ellos se sabía y eran escupitajos, gritos, botellas volando y así.
Ignoro por completo como sigue la vida de Evaristo y su cirrosis y sus esposas y sus ex-esposas: luego de la muerte de Fernandito en el 2002 la Polla Records dejó de existir como tal – fueron 25 años juntos- y Evaristo formó Gatillazo.
Si se hubiera muerto supongo me hubiera enterado, así que calculo andará dando vueltas por España, punkeándola en esos micros que no son como los aviones.
Así que dejénme celebrar esta noche la vida del único punk que conocí.
Un tipo que se enrola para votar, que ya no usa cresta, que es una arruga viva y tiene un carácter de los mil demonios.
Un tipo que se las ha ingeniado para sobrevivir sin trabajar los últimos 30 años de su vida en un pueblo de mierda, perdido en el mapa.
Que se ha pagado el trago y otras aficciones cantando.
Así son los punks, supongo yo.
O me gusta suponer....


VIDA DE RATAS, PENSAMIENTO DE LAUCHAS

VIDA DE RATAS

Fue a principios de los 90´s. Vivíamos mi amiga Claudia y yo en una casa de 5 ambientes en el barrio de Monserrat. Yo era cobradora de un corredor de armazones importante, y trabajaba de acompañante terapeútico en una residencia psiquiátrica. Comenzaba a escribir en el Aguante, militaba en la JI, hacía grupo de estudio y psicoanálisis, grupo de escritura con Tom Lupo y me la pasaba muy bien. Claudia había comenzado a trabajar en una clínica de adictos en capital, y a veces no coincidíamos con los horarios.
Una tarde llegué a casa después del mediodía, dispuesta a hacer la nada misma. La casa tenía un patio y a él asomaban las puertas de 3 habitaciones: la última era la mía. Yo quise dirigirme a la cocina y unas veloces patitas se cruzaron ante mis ojos. Dos ojitos pestañearon desde la puerta de la cocina, como intentando hacer contacto, quedé paralizada. Cuando el ser animal de bigotitos y patitas veloces se escabulló por el living, yo atiné a tomar la mochila, dos libros, y partir a mi refugio. El bar Manolito se ubicaba en Combate de los Pozos y Carlos Calvo. Estaba comandado por Herminia, que tras 50 años en Argentina hablaba como si viviera en Galicia. Su hermana tenía el almacén de al lado, entre las dos sumaban 140 años.
Fue la herencia de sus padres: el bar y la cultura del trabajo y el sacrificio.
Herminia abría el bar Manolito a las 7 de la mañana y hasta que no se iba el último lumpen no lo cerraba. Las botellas juntaban polvo en las estanterías, pero hacía las hamburguesas más increíbles del planeta. Yo ya les conté, pero en esa época hasta tener teléfono de línea que anduviera era dificultoso. Claudia llegó a casa a la tarde, no me encontró y fue hasta el bar: allí supo de la simpática visita de ojitos vivaces y fuí clara con ella: “Hasta que sepa que en casa no está esa horrenda rata yo no vuelvo”.



Claudia había conocido a Tuqui un tiempo antes. Tuqui trabajaba con Bobby Flores a la tarde e iba a la Heavy dos o tres veces por semana. Le habíamos mangueado unas entradas para ver a Violadores y Claudia lo llamó y le contó lo que pasaba. Tuqui –que no estaba muy ocupado nunca- nos mandó saludos en el programa de Bobby Flores y de paso solicitó un exterminador de roedores para sus amigas, a las que apodó “Las Lauchas de Constitución”. Los amigos del Aguante, a los que yo había llamado, cayeron por la tarde y munidos de escobas, dieron vuelta la casa: ni rastros de la visitante. A la noche cayó la Brigada pesada: Tuqui llegó con el Ruso Verea, Nagy y algún tachero amigo a combatir la pesadilla. Como había gente entrando y saliendo de la casa yo tomé coraje, volví y me dí por vencida: la laucha, rata o lo que fuera se había ido al carajo. Las teorías científicas indican que si hay gente los roedores se asustan. Pero yo les tengo miedo: chau ciencia, hola irracionalidad.
El living de Carlos Calvo lucía a pleno con gentes diversas: los chicos del Aguante, Tuqui, el Ruso, Nagy, el tachero, nuestra amiga Verónica –ella vivía en Morón y yo la había llamado llorando- y quién sabe que otras personas. Cuando amaneció la casa quedó vacía, nunca volvimos a saber de la laucha, rata, feroz roedor o lo que fuera.
Yo no dormí, y en un par de horas comenzamos a buscar un antídoto eficaz contra los roedores: así llegó Fito, porque mis padres tenían una vecina que regalaba gatos. A mí no me gustaban los gatos, pero no me daban miedo como me dan ratas, ratones, lauchas. Al otro día Tuqui y luego el Ruso y Nagy mandaban saludos a las Lauchas de Constitución. Ya con Fito en casa, yo pude dormir. Y como había quedado buena onda, pensamos en hacer una nota con el Ruso y Nagy para el Aguante. La hicimos. Yo era fan del programa, y tuvo que ver –los que estudian sabran- con la época de cursada y exámenes. La noche se hace ideal para estudiar, y todo distrae, pero el silencio abruma, entonces ahí aparecía la radio. Al principio escuchar la Heavy era como experimentar con hongos: Sepultura, Red Hot Chili Peppers, V8, Motörhead.... quiénes eran???? Con lo cual a la música le daba poca bola, pero me tomaba el tiempo para los intervalos hablados: los monólogos del Ruso, la pasión automovilista de Nagy (Chivo vs. Ford), la rapidez irónica de Tuqui, esas rarezas que presentaba César Fuentes Rodríguez (ya contará de como sonó Nirvana en una radio por primera vez en Argentina), las entrevistas, una chica que escribía literatura erótica, esas cosas. Siempre me acuerdo de un programa con las Hermanas Nervio que fue antológico, y todo a partir de la 1 de la mañana. Y yo leyendo Psicopatología, Técnicas proyectivas, Psicología de la personalidad, mis últimas materias. El café y la radio me sostenían despierta.
Un día me enteré que en Domingos para la Juventud (un programa pedorro donde los jóvenes concursaban por un viaje de egresados a Bariloche pero que fue un semillero under porque tocaron desde Los Cadillacs hasta los Pericos, desde Los Violadores hasta Los Intocables) un padre se había muerto de un paro cardíaco en un juego donde participaba junto a su hijo, y le mandé una carta al Ruso. Porque el señor no solo había muerto en cámara, sino que lo habían repetido en cámara lenta y en distintos momentos en el canal. Me pareció obsceno. Y un día de marzo de 1992 Cristina, la mujer del Ruso, me llamó a Carlos Calvo para preguntarme si quería escribir para la Heavy. Me dió una cita para encontrarme con el Ruso y allí fuímos con Claudia. Él dijo: “Escriban una columna, se va a llamar “Vida de Ratas, pensamiento de lauchas”.
A Claudia no le gusta mucho escribir, pero acompañó. Al mes ibamos más seguido, y comenzamos a colaborar con los teléfonos. Andaba por allí el Coyote y la agenda la llevaba Cristina W., la mujer histórica del Ruso. En la Heavy el teléfono sonaba todo el tiempo, lo juro. Eramos dos, y a veces tres, y nos costaba anotar. Por supuesto no había un centavo, pero el Ruso nos vió pasta supongo y lo primero que tuvimos que hacer en misión oficial fue ver a Ian Gillian en Obras. Pido disculpas porque sé que hay gente fanática de este tipo de música, pero yo a los 15 minutos quería que aterrice un helicóptero y huir. Luego comencé a escribir otras cosas, comenzamos a hacer especiales a los cuales nombramos como La Calle Habla (no sé si alguno se acordará, pero hicimos mesas redondas sobre HIV/Sida, Servicio Militar, Edictos policiales, Tribus Urbanas y uno muy polémico, bajo el título: “Ser de verdad”, porque por esos años había una batahola en relación al heavy puro, al de Halley, el punk de los vascos, el punk inglés, el glam...). Con César Fuentes Rodríguez hicimos dos especiales antólogicos: Complejo de Edipo y Complejo de Electra. Un montón de colegas me llamaban agradeciendo lo mucho que se habían divertido: era un programa de Heavy en la radio más escuchada, y nosotros disertando desde el psicoanálisis y la filosofía a la una de la mañana. Luego bajábamos con el grabador para que las bandas chivearan sus fechas, y hubo noches con 40 personas en el hall esperando su turno. Hicimos entrevistas grabadas (En que Andan), festejamos cumpleaños y celebramos fin de año con 4 mesas a 5 músicos por cada (Cristian Aldana, Gamexane, Ciro Pertusi, Mario Ian, Pappo, y 15 más) (la idea era la mezcla, la diversidad).
Yo ya era productora, y lo que más disfrutaba eran las vacaciones del Ruso y de Fede Kanemann (el que llevó la idea de hacer un programa Heavy a la radio cuando tenía 18 años, y estaba entrando al Servicio Militar Obligatorio, él que musicaliza actualmente parte de FM Kabul, él que hace fiestas con espíritu Joan Jett y Twisted Sisters) porque entonces la lista de temas era... una desviación ideológica!
Tuvimos experiencias increíbles: Joey Ramone cayéndose de la silla con sus discos, Lanata y el Ruso con una botella de whisky hablando sin parar, Favio Posca en su época del Perro y a mil por hora, el Palo Pandolfo en pedo, casi sin poder emitir palabras, yo convenciendo al Ruso por meses para que invitara a Coleman a cenar –un año hicimos cenas los domingos- y Coleman con sus exigencias: ensalada de berro y ajo, vino de tal marca, bife a tal punto de cocción, Coleman no contestando el teléfono, Coleman dejándonos plantados, la sonrisa del Ruso diciéndome “Lemmy viene, cierto?” y un programa increíble a toda música, Slash y los spaghettis mezclados con ensalada y vodka, Los Brujos viniendo disfrazados a una nota, Ronnie James Dio con plataformas y capa entrando haciendo los cuernitos, Iorio subiendo y bajando escaleras, los chicos HC y sus primeros CD´s. Tambien tuvimos muchas diferencias internas (putos glamorosos vs punks, sinfónicos vs HC, heavys vs virtuosos).
El Ruso era un imán: toda radio trucha, todo periódico independiente, todo estudiante de comunicación quería entrevistarlo. Y el accedía, nunca perdió eso.
Fue una locura!.
Se terminó en diciembre de 1995, y cada uno de nosotros eligió un tema para despedirse. Yo lo hice con “Ellos dicen mierda, nosotros amén!”.




En ell próximo Vida de Ratas les cuento del cantante de esa banda. Porque ahora el Vida de Ratas ya no es pensamiento de lauchas, y está muy cómodo en este nuevo Stay Free.

Salud a los amigos!

VIDA DE RATAS: La desnudez de Monona, la momia del taco aguja

Era un sábado soleado, era un festival en un predio, eran las polleras hindúes, eramos lindas chicas con transparentes blusas de bambula y sandalias de cuero trenzado, eran los chicos de morrales y barba, eramos tan zurdos, eramos tan hippies, eramos tan jóvenes.

La historia me la acuerdo más o menos así: Jorge Pistocchi, un periodista del Expreso Imaginario, sacaba una revista llamada Pan Caliente. Gran revista: Egberto Gismonti, ecología, anarcos alemanes, como hacer pan casero, los rolling stones, la poesía de Ginsberg. Yo la compraba. No fue un record de ventas, ni la gente se agolpaba en los kioscos de revistas esperando su salida.
En esa época –hablo de enero del año 1982, ese año atroz donde muchos de nuestros amigos se morirían de hambre, de frío o de balas en la guerra más estúpida del mundo por dos islas de mierda, copadas a fuerza de balcón y whisky y peleada por niños que salían del colegio a enfrentar a la armada invencible con un fusil de juguete en la mano- el año empezaba, y aún no era una mierda.
Con Gustavo y amigos fuimos a Excursionistas de Belgrano a la tarde. Pan Caliente estaba en peligro, y Gustavo en esa época andaba de amigo con el Coco Romero, hoy master de murga en el Centro Cultural Ricardo Rojas, pero por aquellos días un flaco muerto de hambre percusionista de una banda llamada La Fuente. Había que hacer el aguante.
Anduvieron por allí desde Lito Nebbia hasta los Abuelos de la Nada (recién llegados de Ibiza, lisérgicos, con corbatas a puro tomatazo!), los MIA (con Lito Vitale lleno de cabello y 17 años), Alberto Muñoz (tremendo poeta), un adolescente y ya gordito Lerner (horrible!) y también virando a lo boludo, Piero (aún no con Prema, pero ya mezclando el “Para el pueblo lo que es del pueblo...” con el “Tranquilo, manso y tranquilo..” y la gente que amenazaba comerlo con ketchup al ex revolucionario actual tirador de claveles). Pero eso es pura anécdota: déjenme contarles lo más loco de aquella jornada.
Porque nosotros fuimos a ver a Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, banda a la que seguíamos hacía un tiempo en unos shows que daban en teatros alquilados en San Telmo. No recuerdo como conocí a los Redondos, es la verdad. Tal vez fue por el Docente, el que cocinaba los redonditos de ricota comestibles y una torta verde que guardaba 6 meses en una lata de pan dulce en su casa de Wilde. Tal vez por Symns, que se rodeaba de niños como nosotros para que le paguemos la ginebra y contar anécdotas de los 60 en su mesa del Británico. O a lo mejor por Skay, eterno guitarrista de anteojos negros que caminaba siempre las librerías de Corrientes y charlaba entre fernet y fernet de sus experiencias comunitarias en los 70 en La Plata (nosotros tomábamos chocolate en la Giralda, y lo escuchábamos maldiciendo no haber nacido diez años antes). No recuerdo como los conocí, pero yo estaba aquel día en el campo de Excursionistas para ver y escuchar a Los Redondos.
Estaban Marcelo Rubio, Laura C. (hoy capa psi en Italia), Jorge Todaro (fotógrafo, vive en España), Carolina (meteoróloga, vive en USA), el enano Adrián, Willy Crook (bellísimo, con las petacas asomando del bolsillo), Daniel Melingo, unos heavys hinchando por rock`n`roll –entiendan que en el 82 había dos o tres recitales por año, y todos convivíamos en desarmonía-, el Indio Solari que aún caminaba en el césped de una cancha, Ricardo Mollo –que tocaba en MAM y tenía unas niñas pequeñitas- y toda una caterba de futuros próceres del rock´n´roll, del psicoanálisis, de la política, de la literatura. Estábamos todos y entonces subieron ellos.
“Viejo Caryl Chessman, viejo Caryl Chessman, respira otra vez / ya llegó la hora lubrica tus branquias/ respira otra vez/ Viejo Caryl Chessman gritaba enfurecido/ ¡Un tal Brigitte Bardot!”
Qué contarles de los Redondos de aquella época, amigos. El Indio tenía pelo y aún era maestro de chicos con discapacidad (sordos, me parece). Skay estaba igual de flaco, siempre con los anteojos negros, contorsivo, sonriente. Poly era la manager y era muchoooo más grande que nosotras, más hippie, más capa.
Lo interesante de los Redondos, además de lo musical, era el séquito ricotero, lo que se perdió –además de la vida de Walter Bulacio, pero esa es otra crónica- en los 90s. Estaba el Doce, o docente, ex preso de Devoto (está en el libro de Elias Neuman sobre el motín del 78), estaba el tremendo Enrique Symns lejos de la Cerdos, cerca de la ginebra, con monólogos que podían durar una hora hasta que la negra Poly se pudría y lo mandaba a bajar a los tirones (o arrastrando sus huesos ya cuarentones), estaba el Mufercho, cocinero amateur que inventó la receta de los redonditos de ricota y estaba ella, la striptisera, cuerpo musculoso, cara de mil ángulos. Ella: “Con las piernas más bonitas, las más lindas piernas que ví...”. Y el Indio, en esos días parecido a Tom Waits a fuerza de carraspera aguardentosa, arrancó con el Monona Blues y ella subió de momia y su amiga María Isabel la fue dejando en pelotas y no crean los ojos de los pibitos y el estupor de las niñas de trenzas en el pelo y vestimenta colorida.
La tipa mostraba los pelos del pubis, dos tetas como conos de helado y se montaba en taco aguja cuando, por eso que se conoce como “histeria colectiva”, desde el campo comenzó una silbatina, volaban objetos, subía la cana y Jorge Pistochi trataba de que no hubiera lesionados y la negra Poly se peleaba con la cana y le decía que lo dejen a Pistochi en paz, que él no sabía lo que iba a pasar, y que si alguien iba en cana ella era la primera. Permitánme una analogía: si en el siglo XXI el transgresor del rock es el Pity Alvarez, en los `80 y con dictadura un show de rock en el que una mina terminaba en pelotas era la respuesta desesperada de un estallido que estaba ahí nomás pero que no sabía hacerse escuchar. Monona terminó su show y se bajó, los canas al costado del escenario supervisaron que no acontecieran mas actos reñidos contra la moral, los Redondos terminaron con Mariposa Pontiac y nosotros caminando hasta una pizzería a comer sandwiches de queso con cerveza fría, aún conmovidos, aún atónitos, sin saber que estábamos en los albores de una época cultural impresionante, donde algún amigo se nos moriría por la estupidez de una dictadura que se caería a pedazos, y seríamos siluetas, seríamos grito, seríamos punks, heavys, modernos, darks, redondos. Pero esa es otra historia, que capaz les voy contando otro día.

Ah, la Pan Caliente cerró para siempre, la plata no cubrió ni los gastos de cancha, sonido, fletes y alcohol. Monona se desnudó un par de veces más con los Redondos, pero ya la esperábamos, ya éramos cómplices, ya sabíamos.

VIDA DE RATAS: El Aguante

“Hace como tres años atrás recuerdo una noche de esas en el que el viento sustituye minifaldas por tres pares de medias de lana. Recuerdo a la patota abrazada en ese galpón de cemento negro porque morirse de frío en esta ciudad es fácil pero triste. Recuerdo mucha bandita tomando posición y marcando el comienzo de una fiesta, coreando a todo grito: “Quiero matar un perico/ quiero matar un ska,/ yo te quiero Divididos/ yo te quiero de verdad...”. De verdad.”

En el año 1990 un grupete de jóvenes formábamos parte de la JI. Juventud Intransigente, el partido del Dr. Oscar Alende. Yo andaba terminando la carrera en la facu, trabajando y divirtiéndome mucho. Una de las actividades que llevaba a cabo era el taller de escritura y psicoanálisis coordinado por el Lic. Carlos Galanternik, cuyo nombre artístico era Tom Lupo. Sepan que yo compraba la Cerdos y Peces todos los meses (el kioskero me la reservaba) y Tom Lupo era parte basal de la movida. Encima era psicoanalista. De ahí que llegar a ese grupo fue un simple movimiento: dos llamados telefónicos y el pago de la matrícula.
En ese grupo conocí a una joven Erica García, cuyo novio la pasaba a buscar en un auto largo, color verde aceituna, medio viejo...

“Un grupo que fue tocando los 13 temas del disco de a uno, “porque el público que tenemos quiere bailar, le gusta disfrutar de los temas que conocen, eso es lo que he notado en estos 3 años, como que cuando conocen algo lo disfrutan” y esto lo dice Mollo, Ricardo, que de pequeño quería ser Greg Lake (“no tenía muchas ambiciones, tampoco”) y salía en la revista Pelo mientras se esforzaba por ser “el guitarrista más rápido del Oeste”, un chico que aprendía a tocar “Light my fire” antes que “Zamba de mi esperanza”, mientras pasaba por MAM, la Carballo, hasta ser público de Sumo y saber que tenía que estar ahí, que era de ahí, hasta que el Pelado marchó al infierno y es de Divididos, donde “una vez hecho el duelo entonces pude tocar sin culpas”...”

La JI era poderosa en esos años: éramos muchos, muy militantes, muy ideológicos, muy divertidos. Y no sé a que loco del Comité Central se le ocurrió financiar una revista juvenil. Así nació el Aguante: un tabloide.
Comenzó tranquilo el asunto: nota política juvenil, mensajes partidarios, esas cosas.
Hasta que una amiga le dijo a un amigo que tal escribía, que el otro sacaba fotos, que otro hacía unos comics, y un día formamos un equipo.
El nro. 9 traía reportaje a Divididos, columna literaria (Cuento para leer en pantalón de gimnasia: Henry Miller), la traducción de Drug Me de los Dead Kennedys (“Drogame con vitamina C natural, drogame con estimulantes farmacéuticos, drogame con tus píldoras para dormir, drogame con tus crucigramas, drogame con tus maquinitas de mierda, con una pila de locura, con más avisos de Rock`N´Roll/ drogame....”) , nota sobre SIDA (“SI te cuidas no DA”), recuerdo del Partido Bromosódico Independiente, un par de editoriales y una historieta.
Justo en lo que los viejos del Partido Intransigente estaban pensando cuando decidieron pagarle unas hojas a los militantes jóvenes. Justo...

“Yo vengo de allá, de San Francisco –dice Federico Gil Solá, el nuevo baterista- , donde todo el mundo hace lo que se le canta y vengo acá y si no estoy con estos tipos no sé, me estaría volviendo loco, porque son a los únicos dos que conozco que les sale así....No hay una cosa armada cuando salimos a tocar. Si lo pensáramos mucho no lo haríamos. Nosotros tocamos rock. No sé cual de los rock que hay, pero tocamos esto...”

El tabloide de El Aguante se distribuía entre nuestros amigos y se vendía en un par de kioscos de Congreso y aledaños: justamente por esto supongo que pasó lo que pasó, cuando una liga cristiana interpuso un recurso en la justicia por material obsceno en contra nuestro.
Y esa fue la primera vez que mi seudónimo fue enunciado y enjuiciado por televisión. Y que los Divididos salieron por canal 9.

“Me acuerdo en Gesell una vez que terminamos de tocar, estábamos subiendo los equipos a la camioneta y viene un pibe que estaba mal a preguntarme que podía hacer yo por él porque se había peleado con la novia...” Esta muestra del cariño popular es relatada por Arnedo, Diego, que en sus ratos libres toca el bajo como nadie en este maldito país e incluso se hace un tiempito para componer –entre otros hits- “Upa al nene”, en el fuentoncito donde lo bañaban de pequeño”

En este bendito país hay un montón de grupos religiosos. Uno de ellos se hizo con un ejemplar de El Aguante Nro. 9, y se fue a la justicia. La acusación de “pornografía” y “mal ejemplo para la juventud” fue contra las siguientes personas: Eme Eme, Diego, Fobia, Mala Muerte, Pablo, Pollo, Ramos, Resistencia Nativa, Sergeiv, Stigl, Ernesto y Divididos. Fueron nuestros cinco minutos de fama. No en la justicia, por cierto a mí jamás me llegó una citación ni nada, pero en la televisión fuímos famosos por cinco minutos.

“ - Upa al Nene son muchas cosas
- Por ejemplo?
- Luca desmayado, por ejemplo....Son palabras que decía que después empezás a entrarle otro sentido. Yo me acuerdo de uno de los primeros shows de Sumo que Luca me hizo la seña clásica que venía el solo de guitarra y se tiró al piso y yo decía: “Hijo de puta, está descansando....” y no, se había desmayado! En un momento se levanta y me dice: “En qué tema estamos?”. Impresionante, esas cosas que tenía....”(Ricardo Mollo)


Supongo que la revista llegó a manos de Mariano Grondona por sus contactos con la iglesia. No lo sé. Ni siquiera ví el programa. Me enteré porque al otro día me llamaron y me dijeron: “Mariano Grondona hizo un bloque con nuestra revista, la abrió, leyó los títulos y llamó a un debate: “Qué les pasa a los jóvenes argentinos?”. A la semana siguiente siguió con el tema, y volvió a mostrar El Aguante. Tenía invitados en el estudio: un punk, un skin, un dirigente universitario, un skater. Ese lo ví. Habían invitado a los Divididos, que por supuesto no fueron. A nosotros no pudieron ubicarnos, pero por supuesto no hubiéramos ido.

“1991 es el año de la dinastía Méndez 1º pero un par de cosas para pasarla bien quedan: ir a ver a Divididos es una fiesta, de verdad. Siempre. Como cuando en River “estábamos tocando “Vodoo Chile” y me equivoqué, puse el dedo en un lado que no era y entonces paré y dije: “Me equivoqué”, porque no puedo, me estaba mintiendo a mí mismo, entonces, para qué? Si no cuesta nada, vuelvo a hacerlo y chau...Y esa fue la ovación más grande que tuvimos. Estuvimos dos semanas ensayando el set y la ovación más grande fue cuando Mollo se equivocó!”

Ese año, 1991, fue bravo.
El proyecto Menem comenzaba a hundir al país en pedazos. Muchos de ustedes nacieron en el contexto de palabras como “privatizaciones”, “FMI”, “Acuerdo con el mercado internacional” y esas cosas. Se inventaba el término “retiro voluntario”: las empresas del Estado comenzaban a pasar a manos privadas, y muchos de sus familiares a caer en la depresión.
Divididos sacó ese disco que escuchamos esa tarde/noche en crudo en la sala de Hurlingham: Acariciando lo áspero. Y como les caímos bien, nos escribieron en una servilleta la letra de “Haciendo cola para nacer”: “Me cansé de hacer cola para nacer, me cansé de hacer cola para morir/ Si para el cielo vas, el Lacroze te deja mal/ Si para Chacarita vas, el guarda se convierte en flor”.

Ahora les cuento: todo el quilombo se armó por una historieta de cinco cuadritos.

En el año ´92 cuando empecé en la Heavy y vinieron de invitados los Divididos, Mollo me dijo : “Y? Cuándo salimos en lo de Grondona de nuevo?”
Porque Grondona en su programa abrió el tabloide, y ahí estaba destacado el reportaje a Divididos.

Y Pablo Ramos, historietista argentino, muy pendejo en el `91, armó todo el quilombo, pero siguió haciendo lo que le gustaba: pintar. Un cuadro de él no vale menos de U$S 20.000.
A Divididos les va muy bien.
Los miembros de El Aguante estamos vivos y trabajando de lo que nos gusta.
Mariano Grondona paga un espacio en Canal 26.
La liga cristiana? Ah, dice K. que se deben haber muerto.

Así se hace justicia, mis amigos....

VIDA DE RATAS: Si yo soy asi...

“No me interesa saludarte/ Ni contarte nada sobre mi vida...”

Hacer radio de noche es una locura. Imaginen entrar a trabajar a las 23 y salir a las 03.00 del otro día. Imaginen pasar por la estación de servicio de la esquina a comprar café y cigarrillos, y llegar a sus casas 03.30, 04.00 am. Imaginen a veces quedándose en reuniones para producir lo que debía pasar al otro día. Imaginen encima a veces quedándose después de hora porque hay problemas:
La Heavy Rock & Pop tuvo dos “casas”: una en Belgrano 270, allá por el Bajo. Era pequeña, bastante mugrienta y oscura. Y la segunda llego tiempo después cuando se hizo la mudanza a Entre Ríos al 1900. El edificio era espléndido, una gran escalera, un hall inmenso, estudios grandes, operadores y sector de teléfonos y producción con vista a la pecera central. Bellísimo. El sr. de abajo, encargado de la vigilancia, se llamaba Juan Carlos. Juan Carlos fue un baluarte del under punk, alternativo y metálico. Con el no nos robaban las revistas, nos llegaban los sobres con Cd´s y demos, las cartas y las tortas y empanadas que los chicos traían cuando ganaban algo o venían a ver el programa, las invitaciones y los 10.000 sobres que recibimos en una semana cuando hicimos un concurso de Metallica. Ya lo he dicho, lo repetiré: en esos años no había email, ni mensaje de texto, ni un carajo, los oyentes se gastaban el dedo llamando por teléfono para dejar un mensaje o participar de un concurso algo que solia ser por carta. Recuerdo un oyente de la Plata escribió 2000 cartas a mano!!! para hacerse con una guitarra, la cual no ganó (porque la cosa era meter la mano en una bolsa o tirarlas al aire y ganaba cualquiera, fuera quien fuera y aunque hubiera escrito solo una carta, como pasó una vez).
¿Por qué les cuento esto?
Porque una noche de invierno, en la que hacía muchoooo frío, sonó el teléfono interno y Juan Carlos, el bueno de Juan Carlos, me dice: “Miriam? Quería pedirle que por favor baje, acá abajo hay un muchacho muy nervioso, pero ud. lo conoce...” Bajé. Y sí, había un muchacho...

"Si yo soy así no es por culpa de la droga/ si yo así no es por culpa del alcohol..."
Ricky Espinosa era una furia esa noche. El solía venir porque era insomne, porque nos caía bien, porque le hacíamos nota o pasaba de vuelta a Gerli, pero esa noche no nos buscaba a nosotros. Esa noche Ricky venía con animo belicoso: “Decile a la pelotuda esa que baje, que me lo diga en la cara...”. La señora en cuestión tenía un programa que venía en el horario siguiente a la Heavy: ya habían pasado los Triciclos Clos (el glorioso Show de los Triciclos Clos, uno de los desquicios más divertidos que escuché en mi vida) y al año siguiente de 03.00 a 06.00 llegó ella, que venía de Lugano city y era amiga de un joven con jardinero y pañuelito stone al cuello que venía a la radio con el tetra y el demo de su banda, unos tal Viejas Locas. Y esa la conductora una trasnoche se trasnochó más de lo que debía y trató a Ricky de “negro desdentado”.. Y Ricky se enteró. Y así nomás, como estaba, cayó en el hall de la radio para “cagarla a trompadas”.. “Qué me lo diga en la cara si se atreve... qué me lo diga a mí, en mi jeta...”

“Voy caminando por la ciudad/ buscando una salida, buscando un lugar...”

Yo me quedé con Ricky en el hall un rato, pero seguía furioso: “Vos me conocés, Miriam... yo me merezco esto? Esa mina es de lo peor...” y luego bajó el Ruso y el resto del staff y en eso se asomó la chica rubia y no podíamos pararlo: el pibe medía poco más de 1.60 mts., pero era retacón y estaba hecho una furia. “Bajá, c..., bajá! Decime en mi cara lo que pensas de mí, dale...” y así hasta que lo convencimos y salimos y nos fuímos a tomar algo a la estación de servicio que atendía Raul (actual antropólogo miembro del equipo de Antropología Forense, en esa época explotado trabajador nocturno de estación de servicio).
La conductora pidió disculpas por radio (brindamos por ello) y ahí sí Ricky se relajó. Yo creo que tenía razón: no se lo merecía, ni él ni nadie, aclaro.
Ricky, por lo menos el que yo conocí, era un típico producto del suburbano bonaerense. Esos niñitos que a los 6 años ya se ratean del colegio para ir a jugar al potrero, que toman vino con soda a los 7, que hacen del secundario un eterno repetir y que pagan un costo altísimo por vestirse diferente, pensar diferente y tener la cabeza un poco más abierta que el ghetto fabril, el barrio industrial y la historia familiar lo permiten. Una cosa es Marilyn Manson con medias de red y uñas negras en los premios MTV, otra cosa es las uñas negras, los ojos delineados y el pelo decolorado en Gerli a las 5 de la tarde. Escribo esto y se me vienen unos flashbacks que quisiera compartir con ustedes: una discusión de 4 (sí, 4!!) horas porque había aceptado -tras un show en Die Schule que había reventado de gente- que le paguen con una caja de botellas de vodka (6) y 2 botellas de whisky, y después mangueaba monedas para viajar en bondi hasta su casa. Cuando sacó “Si el placer es un pecado...” vendió 10000 copias al toque y no consiguió que le dieran 10 discos para regalarle a sus amigos. Un llamado telefónico a mi casa de Carlos Calvo y una larga charla donde él me planteaba como podía ser que no tuviera siquiera plata para comprarse zapatillas si Flema reventaba de gente cada antro en que tocaba y vendía cassettes y CDs como helados y yo remarcandolé que era su responsabilidad ponerse en pedo, armar bardo y permitir que lo caguen eternamente.
Una derivación a un centro de adicciones en Avellaneda, donde se bancó un tratamiento de bastante tiempo y salió limpio. Una visita a la Rocka con una botella de agua mineral en el bolsillo del pantalón para contarme que llevaba limpio un año, pero que cada vez le costaba más y más (la realidad le costaba más y más: “Si veo la mierda que es todo es porque estoy sobrio, no sé que me hace peor...”)
Cuando P. me contó que lo había visto a Ricky tomando alcohol fino con jugo Tang de naranja supuse que las cosas no andaban bien: no tengo un fundamento clínico para darles, pero hay determinadas mezclas que están muy ligadas a finales poco felices.
Pienso en Bagley, en Diego el Heavy, en Chippy, y en otro montón de personas con ese tubo infecto de plástico en la campera, tomando de a sorbos la anestesia porque no han podido, no han sabido, o no sé que, vivir la vida que han elegido.
Hay personas que suponen que Ricky fue un bobo: ellos se lo pierden. El pibe leía, escuchaba, era sensible. En su banda había un hijo de desaparecidos, vivió con su abuela cuando ella estaba muy enferma y nadie podía cuidarla, reinvidicó el ser puto cuando no era cool (era heterosexual pero le divertía mucho la cortedad mental de las personas cuando lo veían morocho, todo croto, con el pelo teñido y las uñas, los labios y los ojos pintados: “como no uso vestido, de trava no me pueden acusar, ja!”) y quiso boxear a una conductora que lo acusó de “negro y desdentado” (“los pobres no podemos ponernos dientes postizos, porque a los dentistas van los ricos” le gritó en el hall de Entre Ríos al 1900).Pocas veces delante de un micrófono dijo la verdad sobre él, pero lean esto: "A nosotros nos catalogan como una banda que habla de reviente, de cerveza y drogas. Y no es así. En general (la gente) piensa que hacemos apología de las drogas y el alcohol y no es así en el fondo. Si las analizás, el tema principal es la soledad de la persona y la falta de futuro. Esto los lleva a las drogas y el alcohol. Aparte uno es de una manera, como dice el tema "Si yo soy así no es por culpa de las drogas/ si yo soy así no es por culpa del alcohol".
Ricky tenía 35 años y vivía con los viejos: nunca pudo sostener una pareja, ni tener su casa, ni dormir de noche, ni un cuerno. Fue uno de los tipos más solos que conocí en mi vida.
Ricky Espinosa murió el 30 de mayo de 2002: se tiró de un balcón del 5to piso del monoblock de Avellaneda donde vivía su amigo Luichi. ¿Se cayó? ¿Se tiró a propósito?. No importa. No les voy a contar el velorio: solo sepan que no hubo casa velatoria que aceptara el cadáver pintado de blanco, con una troupe de punks y gentes raras con aerosoles y cervezas en la mano. Se murió Ricky. Hubo que velarlo en el fondo de la casa de un hermano.
Capaz en el cajón el jodido pensaba: “Libre al fin!”, Yo que sé...



Pd: este Vida de Ratas está especialmente dedicado a Kristian, nuestro editor en jefe, cerebro y dedos de Stay Free. Porque le gusta casi irracionalmente Flema, porque fue una de las primeras anécdotas que le conté (la de la radio) y porque le pone tanta pasión a lo que hace que me dá mucho gusto compartir espacios y festejos con él. Salud, K!

VIDA DE RATAS - Noches Heavy (Rock & Pop)

LAS PERSONAS MÁS DESAGRADABLES DEL MUNDO

Cuando se inauguró el estudio nuevo de Rock & Pop en Entre Ríos al 1000, nos citaron a los productores a una reunión y nos dieron tantas indicaciones acerca del cuidado del mismo que no salíamos de nuestro asombro: no se podía fumar, no se podía beber, no se podía tomar mate, no se podía hablar en los pasillos, no se podía.... qué sé yo!.
Las alfombras nuevas eran gris perla, a tono con los escritorios, las sillas servían!!!! (para que se den una idea en el estudio de Belgrano Joey Ramone se cayó sentado cuando la silla se partió), Micrófonos y auriculares impecables, cabinas amplias. Una belleza!
Nuestra primera visita internacional por esos días fue la banda texana Pantera.
Phil Anselmo subió las escaleras con dos groupies del brazo (conocidas en el ambiente como “El culo más grande del mundo” y “La azafata”), una botella de cerveza y un cigarrillo en la boca. Atrás los hermanos Abbott, algunos asistentes, otras chicas y no sé quién más. Yo lo miraba al Ruso y enseguida lo supimos: estábamos en el horno!
Subimos unos ceniceros de pie que estaban en el hall de la radio. Los Pantera hicieron pis en ellos. Volcaron bebidas por todo lugar que pudieron, nos perseguían pensando que el mate que estábamos tomando en producción era de marihuana (uno se puso tan pesado que le dimos a probar y por supuesto lo escupió en el momento que lo probó!) y así hasta que, borrachos y a los gritos, partieron al hotel.
¿Nosotros?.. Ah, sí... con varios trapos limpiando todo. Igual quedaron un par de quemaduras en las alfombras que desvirgaron por siempre el estudio nuevo de Entre Ríos al 1000. Sin embargo la pasamos mejor que las chicas. Parece que el gritón Anselmo no tenía una idea muy elevada del género femenino, sino más cercana a cierto juego infantil (el puchingball, no se si les suena..).
De ahí el título, ¿entienden no?. Uff!!!



QUISIERA SER GRANDE!

"Cuando nací mi mamá esperaba de mí/ que fuera un genio, que menos podía pedir!/ grande fue su desencanto, cuando al cabo de un año/ todavía me hacía pis!” [Jorge Schussheim / Las tijeras de mamá]

Para todos aquellos que me preguntaron a lo largo de los años, y aún me preguntan, les dedico este post:
* Sí
* Sebastián Bach, de Skid Row, cara preciosa, cuerpo trabajado, cabello cuidado..
* Sebastián Bach se bajó las calzas.
* Sebastián Bach se bajó las calzas, y sacudió su miembro ante las caras atónitas del staff femenino.
* Sebastián Bach se bajó las calzas, y sacudió su miembro ante las caras atónitas del staff femenino de un programa de radio de trasnoche.

Y lo voy a decir, aunque no saqué fotos del hecho:

* Alejandro Nagy se fue, el Ruso Verea se fue, y Sebastián Bach...
* Sebastián Bach se meneaba el miembro montado en una silla, con sus calzas blancas bajas.
* Sebastián Bach, aunque no saqué fotos, no puede demandarme, así que lo diré: Sebastián Bach la tiene chiquita!
Y es muy desagradable ver a un carilindo borracho, a los gritos, bajándose las calzas de madrugada. Y el que quiera escribir sobre la vida glamorosa de los star rockers, que se venga!

Nota: el apodo de Cogote y Cogotito que nos ligamos esa noche nos duró varios meses, y desmiento por completo la anécdota de que el pelilargo haya apoyado su miembro viril en el hombro de Nagy, ya que Alejandro –apenas recuperado de su sorpresa y cuando pudo mover su voluminoso cuerpo- salió disparado!.



LEMMY & PATRICIA

Mr. Kilmister vino muchas veces a la Heavy, pero en una de sus últimas visitas cayó con una modelito rubia de acompañante (ejem...los productores de shows tratan bien a sus visitantes). La chica en cuestión era como una mini-Valeria Mazza antes de la maternidad: rubia, ojos claros, cuerpo perfecto. Verla entrar del brazo de Lemmy ya daba para filmar un documental. Lemmy vestía de negro, con su famoso pantalón dos talles menos, camisa abierta hasta la cintura, cinto, botas blancas y sombrero de ala.
Por cierto es una gloria del rock´n´roll pero... no es una criatura muy seductora, hay que decirlo (tiene una cara muy particular, y las verrugas son grandes).
Por supuesto Lemmy se sentó y habló hasta que la última gota de la botella de Jack Daniels fuera liquidada. Eso ya lo sabíamos: la entrevista terminaba cuando Jack hubiera entregado todo lo suyo.
Atrás de la pecera miraba la entrevista nuestra amiga y columnista punk Patricia, en ese momento bajista de Cadáveres. Lemmy pidió conocerla y caballerosamente, le besó la mano. Patricia es muy avasallante en lo físico, pero muy tímida en general y estaba como paralizada. Lemmy –que la había mirado toda la noche- tomó la botella vacía de Jack Daniels y la firmó, entregándosela a Patricia.
Luego saludó a todos y partió con la chica rubia, que por cierto tenía que ganarse sus honorarios. No tuvo mucho trabajo, según nos enteramos después, Lemmy fue el marido muchos años de Wendy O. Williams, y bebía como cosaco. Las chicas tipo Valeria Mazza no parecían muy de su target...
Ah, y Patricia aún conserva la botella, vacía, firmada, en un estante de su casa.

Nota: Actualmente Patricia es bajista de Kumbia Queers.

VIDA DE RATAS - El ramo de flores de Chacarita

“El ramo de flores de Chacarita/ se lo afana el funebrero/ se lo regala a su chica/ y ella le dice te quiero...”

En el año `94 Ciro Pertusi se había comprado su primera casa, atrás de la cancha de Ferro, Caballito. Un metegol, un perro, una mujer y una 7UP. Un astro del rock tercermundista.
Ciro Pertusi hablaba largo y tendido aquella tarde: del nuevo disco, de la realidad de la banda, y de su vida. Tenía una necesidad de decir la verdad.
En este caso, que su papá no había muerto de una enfermedad, como le habían hecho creer durante años de su vida. El padre, el Sr. Pertusi, se había suicidado.
Y no se lo dijeron porque era chico, tenía 11 años. Mejor que pensara que había muerto de enfermo.

“Llora triste y sin consuelo/ la novia del funebrero/ ahora las flores robadas/ las vende en el cementerio...”

Attaque77 tenía una larga carrera ya, y la casa fue fruto de Hacelo por mí, que le provocó a Ciro una fobia social, alcoholismo (Legui!!!), desastre personal. Ciro habla de eso en pasado esta tarde: está en pareja, tiene un perro, una casa, y toma gaseosa. Está flaco, viste los eternos pantalones bombacha grises de invierno que son trocados por bermudas negras en verano. Se ha desprendido de su ropa, y su casa es austera. Puro rejunte de mueble. Ha dejado todo tóxico, incluso la TV. Ciro, calmo, se ha enfrentado a la verdad. Es hijo de un suicida, hermano de un muchacho en problemas, hijo segundo de una mamá de Lugano y está vivo.
Su banda vende discos, con lo cual la compañía ha habilitado un montón de plata para un video. Estará Lito Cruz, actor argentino importante, una modelo de agencia de esas lindas y Ciro.
En un ataúd Pertusi descubrirá lo que es estar muerto, aunque más no sea a fuerza de maquillaje e historia personal no dicha.

“Que pasa en el cementerio /que está todo tan inquieto/ Ya nadie duerme tranquilo / ya no hay paz para los muertos....”

En esa tarde de verdades Ciro dirá que se llama Horacio Demian, pero que nadie lo llama así, ni su madre. Solo le pondrán ese nombre el día que fuímos a la cárcel de Olmos para un show, y la penitenciaría no aceptará apodos. Dirá que cuando tenía 12 años compró un disco en el parque Rivadavia y su vida cambió desde entonces, era “Ace of Spades”,de Motörhead. Se lo tatuó, en el brazo contrario al tatuaje de Boca. Dirá que tuvo unos trabajos de mierda (entre ellos rellenador de huevos de pascua de los dos chinos, donde conoció a Sandra, 10 años mayor, varios años juntos) hasta que gracias a su primer empleo en blanco (correo argentino, carterooooo!) pudo alquilar una pieza en una pensión, tener obra social, bancar la banda, y llorar al mandar el telegrama de renuncia. Attaque77 vendía 200.000 discos, pero la banda no veía un mango. Y Ciro renunciaba a su primer y único trabajo en blanco, estable, 6 horas, con Obra Social.
Era un chico de monoblock, producto de un padre suicida y una madre sobreprotectora.
Que le contó un cuentito: el papá un día no estaba más, se había muerto. Como mueren los padres. Esos señores ausentes (papá Pertusi era staff de un barco), que un día se pegan un tiro y los niños que casi no los conocen van a verlos en un cajón, con una mortaja blanca, y las mujeres llorando. Porque –shhhh, los niños no deben enterarse- los que no mueren de viejos mueren de enfermos. ¿Suicidio? No. Los niños no entienden. A los niños no se les dice la verdad.

“El ramo de flores de Chacarita/ se lo afana el funebrero/ se lo regala a su chica/y ella le dice te quiero”

Ciro hablará de su historia hoy porque hace dos días se metió en un cajón a protagonizar el video de “Flores Robadas”, primer corte de Todo está al revés. Lo contará sereno, con esa voz bajita y con un dejo “luganense”: “Cuando te metés en un cajón te das cuenta que está hecho a la medida de los muertos. El rigor mortis....No entrás: estás apretado, te falta la respiración...no hay lugar para los vivos, se necesita que estés muerto”.
Él pidió ser el muerto en el cajón. Lo maquillaron, le pusieron mortaja, cerró los ojos, cruzó los brazos y así por diez horas. Las filmaciones suelen ser eternas. Le faltó el aire, le transpiró el maquillaje, se acordó de su padre y por un instante se sintió muerto. Pero no, la filmación terminó, el video fue un éxito (ganó premios, bla bla bla), Lito Cruz se sacó fotos con ellos –aceptó el protagónico porque su hija era fan de la banda- y la modelo debe estar grande ahora.

Ciro ya no vive aquí, está en Córdoba. Se fue de A77, y no cantará por un tiempo “Flores robadas” en algún show. Contó un par de veces de su padre, y luego se calló. Amigos, uno puede contar la verdad solo un par de veces en su vida. Y no muchas más. Llaménle desahogo, llaménle descarga, llaménle sacarse un peso de encima. Ciro cumplió un mandato paterno, su padre - un ser tortuoso, complejo, lejano - amaba los griegos. Ciro es su nombre, no lo llamen Demian, no responderá. Porque uno puede perdonar a un padre suicida, puede sobrevivir a la mentira, pero tambien uno puede elegir quien ser, como llamarse y como vivir. Los ataúdes están hechos para los muertos. No lo olviden.

Pd: escuché A77 muchísimos años de mi vida. Y fue tremendo gusto.