VIDA DE RATAS
Fue un viernes, de eso me acuerdo. Fue un agosto caluroso, como el del 2009, solo que de 1995. Habíamos arreglado con los chicos llegar tipo 14 hs a la casa comunitaria de Banfield, que era sala de ensayo, vivienda y cogedero. La estación Constitución no era lo que hoy día, y en la estación de Banfield había un viejo cartel de tiempos de los ingleses con algunas letras borrosas. 4 cuadras y estuvimos. Un timbre, dos timbres y el por esos días apodado Mala Yi nos vino a abrir la puerta con un vestido de mujer, y zapatillas All Star rojas. La casa comunitaria tenía un estilo sureño común: una puertita baja de tablas de madera con traba, pilares de cemento bajos, un caminito de piedras y el acceso a la puerta principal. ¿Por qué me acuerdo de esos detalles? Ah...vaya Freud a saber...
Adentro, la galaxia Brujos te comía la cabeza: muñecos, telas, afiches de fechas, velas, espejos con tules, mesa de la abuela con mantel de hule y una bola de espejos como iluminación. Atrás estaba la cocina: en la heladera un montón de etiquetas de los fideos Don Felipe, alimentación básica de la troupe y gurú espiritual junto con los bizcochitos de grasa Don Satur. Una mesa redonda y una lámpara con una manijita para bajarla: era para las jornadas de poker. Lee Chi, gran jugador, nos mostró la manga, la gorra con birrete y el maletín que contenía paño y cartas para hacer las jugadas muy profesionales. Tenía su camisa blanca, el brazalete y una actitud a toda prueba: consideraba su tarea como un profesional. Las apuestas consistían en fideos y bizcochitos. Jugaban un día fijo por semana (creo que era los martes) toda la noche. El poker era un deporte de hombres, decían: ese día se sacaban los vestidos.
La casa tenía algunas piezas con unos roperos enormes: Los Brujos tenían mucho vestuario, siempre supervisado por Verónica, la novia de Mala Yi.
Ustedes recordarán a los dos cantantes: Robo Yi, Ale, de pelo negro, lacio, flaco como espiga, y nariz importante, que a mí siempre me hizo acordar a un personaje de historieta, Lupín (pregunten a sus padres) Y Mala Yi, Ricki, el rubio de pelo largo medio con ondas, más relleno, y supertemerario: hacía poco había hecho toda una gira del Nuevo Rock Argentino con muletas y yeso a causa de subirse a la alfombra mágica (pregunten a sus padres) y volar por los aires. Verónica, su novia, era vestuarista, escenográfa, asesora de imágen y costurera. Y la única mujer estable que tenía habilitada la entrada a la casa. Ahora es una diseñadora importante, pero su carrera comenzó allí.
La cosa comenzó cuando el musicalizador de la Heavy, Federico Kanemann, entró a trabajar en Much Music y con unos amigos se nos ocurrió hacer un piloto de un programa que se llamaría “Desde Adentro”, en el que intentaríamos mostrar “el otro lado” de las bandas. Es decir: sacarlos un poco del contexto de la nota en piso y la promoción de actividades, y meternos en lo cotidiano, en el día a día. Lo hablamos con Fede y nos dijo que podía mostrarlo en el canal, pero que teníamos que llevar algo en concreto. Así que nos juntamos y pensando la idea surgió un nombre apenitas comenzando: Los Brujos.
Eran una banda increíble: multicolores, buenos músicos, grandes frontmans. Vivían algunos de ellos comunitariamente, tenían un equipo de trabajo sólido, y me caían super bien. En su momento fue un laburo insertarlos dentro del público de la Heavy, pero gracias a temas como Kanishka!, El Pececito, Yo caí por tu amor y tantos otros la gente les tomó cariño: terminaron siendo uno de los platos fuertes (hicimos un domingo de cena con ellos, vinieron a las cenas de fin de año, dieron muchas notas, etc).
El contacto fue con Lee-Chi, Sergio Moreno en la partida de nacimiento. Bajista, manager, y relaciones públicas. ¡Dale! Lo hacemos! Y allí fuímos, con un par de cámaras. Antes de filmar charlamos un rato, y en el medio yo me fuí con Lee (pollera gris, borcegos del ejército de salvación) a comprar bebidas y recorrer el barrio. Las vecinas lo saludaban con cariño, eso recuerdo. Los Brujos estaban perfectamente integrados a la mística barrial de esa calle a 4 cuadras de la estación de Banfield. El kioskero anotó la compra en una libreta, como en las viejas pulperías. Y cuando volvimos, dada mi imposibilidad de jugar poker (nunca aprendí...) y a que había llegado Verónica, comenzó la filmación del piloto que nunca supe siquiera si llegó a ser visto por alguién en Much Music. Filmamos a Rey Mental y X Mental poniéndose botas y trajes plateados, mientras Verónica subía cierres y alcanzaba peines. Lee Chi se puso un gorro con puntas, y los cantantes unas botas altas. Lee, el baterista, era el más simple: un chaleco plateado, unas calzas y zapatillas. “Sino, como toco?” decía con un dejo de realidad. Tuvimos que cambiar dos videos en la filmadora: era muchísimo el material. Los Brujos saltaban, cantaban, salían a la puerta con los vecinos, caminaban hasta la estación de tren, cocinaban fideos en una olla de 10 litros y correteaban por el césped. Hasta tocaron dos temas en la sala de ensayo, con plataformas y pelucas. Y escuchamos los demos de lo que sería Guerra de Nervios, esa locura de disco que insumiría 400 horas de grabación bancadas por un sello grande y que terminaría astillando uno de los grupos más divertidos y talentosos que dió la escena local.
Era de noche cuando partimos de allí con una invitación: en septiembre (o puede ser noviembre) había fiesta. “Vengan con quien quieran, están todos invitados”. Y allí fuímos, por supuesto.
Fue un sábado: Federico Burki, amigo de amigos, tenía una familia que contaba con camiones y camionetas. En una de ellas nos amuchamos Claudia, Gustavo, Miguelito Mora, Olmedo, Fede Kanemann, no recuerdo si Cesar Fuentes Rodriguez y hasta aquí llega mi memoria. Al arribar la casa era una explosión: luces a mil, bebidas de todo tipo y color (había ponche!!!) y caras conocidas: Horacio Cabak (había ido al colegio con algunos de ellos), los Kuriaki, Babasónicos, EOY, cuanto músico del sur hubiera, periodistas (estaba todo el Sí de Clarín, por ejemplo), pendejas producidas, chicas de lentes, un par de familiares (sentados al fondo en una mesa con botellas de vino y cara de “son buenos chicos a pesar de los amigos que tienen”) y varias pistas con músicas diferentes (en una sonaba Sonic Youth, en otra Bee Gees y Michael Jackson, en otra La Mona Jimenez). ¿Comida? Ni lo sueñen. Bebida, muchaaaaaaa. Toda la que se imaginen. Poca droga: los dueños de casa no eran gente de ese palo, y parece que sus amigos y conocidos tampoco. (Acá hago un apartado: Los Brujos apenas si tomaban algo de alcohol, y alguno que otro prendía un faso. El resto? Gaseosa, fideos, y bizcochitos. Durante muchos años hubo gente que pensó que eran así por lisérgicos. Fin del mito: eran así porque estaban muy locos, sin estimulantes dañinos). Nos quedamos hasta que varios fueron doblando, y antes de que nuestro conductor y amigo nos dejara varados en Banfield por irse tras una falda emprendimos la retirada. Claudia recuerda el viaje de vuelta como una pesadilla: resulta que Burki tenía unos cassettes en la cabina y yo quería escuchar un tema de Megadeth: Symphony of destruction. Y no lo encontrábamos, así que meta adelantar y atrasar el cassette...con el detalle de que el volante quedaba solo, lo que despertó la ira de Claudia, la única abstemia, que trataba de que nos dejemos de joder y escuchemos cualquier cosa que nos permitiera llegar vivos a casa. El resto de la troupe dormía la mona atrás de la camioneta, y de cómo llegamos a casa y demás no me acuerdo: sábado de fiesta, bebidas, amigos, baile, fiesta....ustedes recordarían? Eso sí: el domingo estuve de pie a tiempo para llegar al trabajo.
Los Brujos sacaron finalmente Guerra de Nervios.
La camioneta de Fede Burki nos llevó a otras fiestas.
Kanemann trabajó un tiempo más en Much Music y luego no.
Desde Adentro no pasó de un piloto (un amigo nos prestó la isla de edición, otro lo cortó y otro le puso las letras) y nunca nos contestaron siquiera si lo habían visto.
Much Music hoy día difunde Montaner e Infierno 18.
Verónica Ivaldi es una diseñadora conocida.
Lee Chi vende remeras e hizo fortuna, X Mental usa su nombre verdadero cuando toca la guitarra con EOY (Gabriel Guerrisi), Rey Mental es Fabio Rey, muy reputado como profesor y al frente de Fanfarrón, su proyecto de folklore, Quique Ilid ha tocado con medio país y está en Klemm, Ricky Rua cambió vocales por tocar batería y está en Bola de Fuego y Alejandro Alaci sacó un disco con su nombre y forma parte de Electrón.
Solo espero que hayan entendido algo: en los 90´s la cosa tuvo sus tintes bizarros, pero hubo un movimiento creativo increíble. Y justamente la zona sur del gran buenos aires ardió: desde Paoletti (Monte Grande) a Babasónicos (Turdera), desde Peligros Gorriones (La Plata) a EOY (Temperley). Yo siempre pensaba en esto: los chicos hard rock y soft rock que iban a Halley, llevaban la ropa para cambiarse en una bolsita y mutaban en Bon Jovis del subdesarrollo en el bar de la esquina del boliche. Los chicos del sur compraban fiado en el kiosco con vestidos floreados, lucían crestas, y escuchaban discos de Sonic Youth a todo volumen a la hora de la merienda.
No sé si volverán Los Brujos: yo me voy a quedar para siempre con la adrenalina de esos shows donde seis locos sureños volaban por los aires, se vestían de plateado, se ponían pelucas de colores y gritaban poseídos “ya comenzó la fiesta del infierno/ fiesta a donde a nadie le importa un cuerno/ amiguito quiero fuego/ que me queme el cuerpo entero/ estoy esperando al diablo/ vos sabes de lo que hablo” y no creo que sea posible repetirla.
Ahora me parece que les toca a muchos de ustedes volar por los escenarios, distorsionar, y hacernos volver a sentir que la música puede volver a ser divertida, una fiesta, un riesgo, un deseo. Ese que nos hace poner el mismo CD a sonar por horas. Y que nos hace comprar una entrada y viajar en una camioneta porque hay joda.
Hagánlo, sí? Nosotros ya lo hemos pasado muy bien....
[Pueden encontrar más videos increibles en el canal de este muchacho en youtube]
Fue un viernes, de eso me acuerdo. Fue un agosto caluroso, como el del 2009, solo que de 1995. Habíamos arreglado con los chicos llegar tipo 14 hs a la casa comunitaria de Banfield, que era sala de ensayo, vivienda y cogedero. La estación Constitución no era lo que hoy día, y en la estación de Banfield había un viejo cartel de tiempos de los ingleses con algunas letras borrosas. 4 cuadras y estuvimos. Un timbre, dos timbres y el por esos días apodado Mala Yi nos vino a abrir la puerta con un vestido de mujer, y zapatillas All Star rojas. La casa comunitaria tenía un estilo sureño común: una puertita baja de tablas de madera con traba, pilares de cemento bajos, un caminito de piedras y el acceso a la puerta principal. ¿Por qué me acuerdo de esos detalles? Ah...vaya Freud a saber...Adentro, la galaxia Brujos te comía la cabeza: muñecos, telas, afiches de fechas, velas, espejos con tules, mesa de la abuela con mantel de hule y una bola de espejos como iluminación. Atrás estaba la cocina: en la heladera un montón de etiquetas de los fideos Don Felipe, alimentación básica de la troupe y gurú espiritual junto con los bizcochitos de grasa Don Satur. Una mesa redonda y una lámpara con una manijita para bajarla: era para las jornadas de poker. Lee Chi, gran jugador, nos mostró la manga, la gorra con birrete y el maletín que contenía paño y cartas para hacer las jugadas muy profesionales. Tenía su camisa blanca, el brazalete y una actitud a toda prueba: consideraba su tarea como un profesional. Las apuestas consistían en fideos y bizcochitos. Jugaban un día fijo por semana (creo que era los martes) toda la noche. El poker era un deporte de hombres, decían: ese día se sacaban los vestidos.
La casa tenía algunas piezas con unos roperos enormes: Los Brujos tenían mucho vestuario, siempre supervisado por Verónica, la novia de Mala Yi.
Ustedes recordarán a los dos cantantes: Robo Yi, Ale, de pelo negro, lacio, flaco como espiga, y nariz importante, que a mí siempre me hizo acordar a un personaje de historieta, Lupín (pregunten a sus padres) Y Mala Yi, Ricki, el rubio de pelo largo medio con ondas, más relleno, y supertemerario: hacía poco había hecho toda una gira del Nuevo Rock Argentino con muletas y yeso a causa de subirse a la alfombra mágica (pregunten a sus padres) y volar por los aires. Verónica, su novia, era vestuarista, escenográfa, asesora de imágen y costurera. Y la única mujer estable que tenía habilitada la entrada a la casa. Ahora es una diseñadora importante, pero su carrera comenzó allí.La cosa comenzó cuando el musicalizador de la Heavy, Federico Kanemann, entró a trabajar en Much Music y con unos amigos se nos ocurrió hacer un piloto de un programa que se llamaría “Desde Adentro”, en el que intentaríamos mostrar “el otro lado” de las bandas. Es decir: sacarlos un poco del contexto de la nota en piso y la promoción de actividades, y meternos en lo cotidiano, en el día a día. Lo hablamos con Fede y nos dijo que podía mostrarlo en el canal, pero que teníamos que llevar algo en concreto. Así que nos juntamos y pensando la idea surgió un nombre apenitas comenzando: Los Brujos.
Eran una banda increíble: multicolores, buenos músicos, grandes frontmans. Vivían algunos de ellos comunitariamente, tenían un equipo de trabajo sólido, y me caían super bien. En su momento fue un laburo insertarlos dentro del público de la Heavy, pero gracias a temas como Kanishka!, El Pececito, Yo caí por tu amor y tantos otros la gente les tomó cariño: terminaron siendo uno de los platos fuertes (hicimos un domingo de cena con ellos, vinieron a las cenas de fin de año, dieron muchas notas, etc).
El contacto fue con Lee-Chi, Sergio Moreno en la partida de nacimiento. Bajista, manager, y relaciones públicas. ¡Dale! Lo hacemos! Y allí fuímos, con un par de cámaras. Antes de filmar charlamos un rato, y en el medio yo me fuí con Lee (pollera gris, borcegos del ejército de salvación) a comprar bebidas y recorrer el barrio. Las vecinas lo saludaban con cariño, eso recuerdo. Los Brujos estaban perfectamente integrados a la mística barrial de esa calle a 4 cuadras de la estación de Banfield. El kioskero anotó la compra en una libreta, como en las viejas pulperías. Y cuando volvimos, dada mi imposibilidad de jugar poker (nunca aprendí...) y a que había llegado Verónica, comenzó la filmación del piloto que nunca supe siquiera si llegó a ser visto por alguién en Much Music. Filmamos a Rey Mental y X Mental poniéndose botas y trajes plateados, mientras Verónica subía cierres y alcanzaba peines. Lee Chi se puso un gorro con puntas, y los cantantes unas botas altas. Lee, el baterista, era el más simple: un chaleco plateado, unas calzas y zapatillas. “Sino, como toco?” decía con un dejo de realidad. Tuvimos que cambiar dos videos en la filmadora: era muchísimo el material. Los Brujos saltaban, cantaban, salían a la puerta con los vecinos, caminaban hasta la estación de tren, cocinaban fideos en una olla de 10 litros y correteaban por el césped. Hasta tocaron dos temas en la sala de ensayo, con plataformas y pelucas. Y escuchamos los demos de lo que sería Guerra de Nervios, esa locura de disco que insumiría 400 horas de grabación bancadas por un sello grande y que terminaría astillando uno de los grupos más divertidos y talentosos que dió la escena local.
Era de noche cuando partimos de allí con una invitación: en septiembre (o puede ser noviembre) había fiesta. “Vengan con quien quieran, están todos invitados”. Y allí fuímos, por supuesto.
Fue un sábado: Federico Burki, amigo de amigos, tenía una familia que contaba con camiones y camionetas. En una de ellas nos amuchamos Claudia, Gustavo, Miguelito Mora, Olmedo, Fede Kanemann, no recuerdo si Cesar Fuentes Rodriguez y hasta aquí llega mi memoria. Al arribar la casa era una explosión: luces a mil, bebidas de todo tipo y color (había ponche!!!) y caras conocidas: Horacio Cabak (había ido al colegio con algunos de ellos), los Kuriaki, Babasónicos, EOY, cuanto músico del sur hubiera, periodistas (estaba todo el Sí de Clarín, por ejemplo), pendejas producidas, chicas de lentes, un par de familiares (sentados al fondo en una mesa con botellas de vino y cara de “son buenos chicos a pesar de los amigos que tienen”) y varias pistas con músicas diferentes (en una sonaba Sonic Youth, en otra Bee Gees y Michael Jackson, en otra La Mona Jimenez). ¿Comida? Ni lo sueñen. Bebida, muchaaaaaaa. Toda la que se imaginen. Poca droga: los dueños de casa no eran gente de ese palo, y parece que sus amigos y conocidos tampoco. (Acá hago un apartado: Los Brujos apenas si tomaban algo de alcohol, y alguno que otro prendía un faso. El resto? Gaseosa, fideos, y bizcochitos. Durante muchos años hubo gente que pensó que eran así por lisérgicos. Fin del mito: eran así porque estaban muy locos, sin estimulantes dañinos). Nos quedamos hasta que varios fueron doblando, y antes de que nuestro conductor y amigo nos dejara varados en Banfield por irse tras una falda emprendimos la retirada. Claudia recuerda el viaje de vuelta como una pesadilla: resulta que Burki tenía unos cassettes en la cabina y yo quería escuchar un tema de Megadeth: Symphony of destruction. Y no lo encontrábamos, así que meta adelantar y atrasar el cassette...con el detalle de que el volante quedaba solo, lo que despertó la ira de Claudia, la única abstemia, que trataba de que nos dejemos de joder y escuchemos cualquier cosa que nos permitiera llegar vivos a casa. El resto de la troupe dormía la mona atrás de la camioneta, y de cómo llegamos a casa y demás no me acuerdo: sábado de fiesta, bebidas, amigos, baile, fiesta....ustedes recordarían? Eso sí: el domingo estuve de pie a tiempo para llegar al trabajo.Los Brujos sacaron finalmente Guerra de Nervios.
La camioneta de Fede Burki nos llevó a otras fiestas.
Kanemann trabajó un tiempo más en Much Music y luego no.
Desde Adentro no pasó de un piloto (un amigo nos prestó la isla de edición, otro lo cortó y otro le puso las letras) y nunca nos contestaron siquiera si lo habían visto.
Much Music hoy día difunde Montaner e Infierno 18.
Verónica Ivaldi es una diseñadora conocida.
Lee Chi vende remeras e hizo fortuna, X Mental usa su nombre verdadero cuando toca la guitarra con EOY (Gabriel Guerrisi), Rey Mental es Fabio Rey, muy reputado como profesor y al frente de Fanfarrón, su proyecto de folklore, Quique Ilid ha tocado con medio país y está en Klemm, Ricky Rua cambió vocales por tocar batería y está en Bola de Fuego y Alejandro Alaci sacó un disco con su nombre y forma parte de Electrón.
Solo espero que hayan entendido algo: en los 90´s la cosa tuvo sus tintes bizarros, pero hubo un movimiento creativo increíble. Y justamente la zona sur del gran buenos aires ardió: desde Paoletti (Monte Grande) a Babasónicos (Turdera), desde Peligros Gorriones (La Plata) a EOY (Temperley). Yo siempre pensaba en esto: los chicos hard rock y soft rock que iban a Halley, llevaban la ropa para cambiarse en una bolsita y mutaban en Bon Jovis del subdesarrollo en el bar de la esquina del boliche. Los chicos del sur compraban fiado en el kiosco con vestidos floreados, lucían crestas, y escuchaban discos de Sonic Youth a todo volumen a la hora de la merienda.No sé si volverán Los Brujos: yo me voy a quedar para siempre con la adrenalina de esos shows donde seis locos sureños volaban por los aires, se vestían de plateado, se ponían pelucas de colores y gritaban poseídos “ya comenzó la fiesta del infierno/ fiesta a donde a nadie le importa un cuerno/ amiguito quiero fuego/ que me queme el cuerpo entero/ estoy esperando al diablo/ vos sabes de lo que hablo” y no creo que sea posible repetirla.
Ahora me parece que les toca a muchos de ustedes volar por los escenarios, distorsionar, y hacernos volver a sentir que la música puede volver a ser divertida, una fiesta, un riesgo, un deseo. Ese que nos hace poner el mismo CD a sonar por horas. Y que nos hace comprar una entrada y viajar en una camioneta porque hay joda.
Hagánlo, sí? Nosotros ya lo hemos pasado muy bien....
[Pueden encontrar más videos increibles en el canal de este muchacho en youtube]
































