
La comidilla under de los 80`s, el Parakultural, estaba cerrado. En Av. Corrientes, doblando por Callao, si ibas al fondo y alguien te había pasado la contraseña y conseguías que te abrieran la puerta, ingresabas al submundo, al medio mundo, al Medio Mundo Varieté. Les voy a contar de una noche en particular en la cual había una bailarina exótica, tocaban Todos tus Muertos y los increíbles Triciclos Clos. El lugar era una casa antigua, con habitaciones de esas con puertas por las cuales ves lo que pasa dentro y así ubicabas el cuarto de los besos, el cuarto de los cuadros y esculturas, y el cuarto del alcohol. Y el alcohol corría por litros, de distintos colores.
En el patio, unos sillones agrietados cobijaban los mejores poetas de la época, los mejores músicos, los dramaturgos, y los mayores borrachos y drogones del mundo.
Andaban por allí Diego Kumpel, el poeta punk, vestido con sobretodo y la mirada oscura; Humberto Tortonese, en una de sus primeras apariciones sin Urdapilleta; la diosa Batato Barea, flamantes tetas nuevas, piernas sin depilar, a un tris del féretro; Vivi Tellas, la más intelectual de todas, la que tenía más plata; Daniel Melero, que curtía con Tellas y eran como inseparables; Fidel Nadal, chalaman rastafari, muchas novias, poco aseo; Jorge Serrano, ya en Auténticos Decadentes pero el verdadero señor de la depresión y el vacío; y un montón de gente que ahora no recuerdo ni tengo ganas porque, como ya dije, hoy quiero contarles sobre una vez en especial.
Los Triciclos Clos surgían apenas y esa noche eran como la novedad. No por lo alcohólicos ni drogones, eso no llamaba la atención, sino porque eran desaforados.
De golpe los escuchabas y en la cabeza te taladraban como si los New York Dolls, los Doors (porque eran flor de poetas, lo aseguro) y la locura de Artaud se mezclaran en una coctelera con una pizca de Black Sabbath. De eso se hacía cargo el frontman, Mr. Aranosky.
Luis Aranosky, payaso, poeta, cantante, loco. Performer, ¿me entienden?. De esos que ponen el cuerpo. Luis logró cantar algunas canciones (“Cucarachas”, “Te arranco la cabeza”, “Dame más leche”) y en un momento se dio vuelta y entró a desvestirse y corrió por el pasillo, paró un taxi y como estaba desnudo el taxista siguió de largo. Luis insistió, se fue corriendo por la avenida y despues de un rato, terminó volviendo. Alguien le acercó un sobretodo y así si, se subió a un taxi y se fue a su casa, culminando de esta manera abruptamente el show convocante de la noche.

Tiempo después, escribió una canción llamada Metzcalina. Pero no importa que hubiera ingerido Aranosky esa noche: lo que me gustaría es que cierren los ojos e imaginen unos años en que en cualquier casa-chorizo unos amigos (el Negro, la Maresca, Pitufina, Humprey, el enano Adrian) compraban 200 litros de alcohol, llamaban por teléfono y pegaban unos volantes en los postes de luz de la Av. Corrientes, colgaban unos cuadros, daban una contraseña y la ciudad ardía. No había Internet, ¿me entienden?. Ni mensajes de texto. Ni un carajo. Había deseo. Y dejenme decirles algo: se podrán llenar el cuerpo y la cabeza de lisérgicos. Podrán empastarse. Emborracharse. Endurecerse. Limarse. Lo que yo les cuento es otra historia. Los que deseen cierren los ojos e imaginen miles de lugares ardiendo en Buenos Aires, imaginen a un performer en pelotas parando un taxi al grito de “demonios, demonios, alejense de mí!”, imaginen a Fidel Nadal cantando “Me miro en el espejo y no sé quién soy”, imaginen a Tortonese disertando sobre Alejandra Pizarnik (poeta, lesbiana, suicida en los 70) ante una caterva de jovencitos que admiraban su pelo hasta el culo, Imaginen a Vivi Tellas planeando destrozar el teatro tradicional, imaginen cuando Buenos Aires ardía con la temperatura marcando un grado (aún no se escuchaba de la sensación térmica). Imaginen las medias negras cubriendo nuestras piernas e imaginen lo que pasaba cuando se acababan los 200 litros de alcohol y nos ibamos a otro lado, a tocar otros timbres, a escuchar otras bandas, a vivir todo al extremo.
Huelan la poesía, escapen de la locura, vibren.
Si lo consiguen de oferta, compren el disco “Merde!!!” de los Triciclos Clos, claven el volumen a mil escuchando “
quiero destrozarte el cerebro podrido que tienes con este rock´n´roll. Quiero sacarte las tripas, cortarte las uñas con un tenedor. Ven a romperme los huesos usando tu cuerpo horrible y feroz. Ven a pintarte las uñas en mi roja sangre con transpiración”. Y si pueden sean felices.
Nosotros lo fuimos.
[
Fotolog de Aranosky //
Triciclosclos en STAY FREE]